QUEDADA EN DENIA

Este fin de semana ha tocado quedada, y de las buenas, en Denia. Estoy escribiendo sobre ella, y me doy cuenta de que ya he ido a unas cuantas por España, y no he explicado de que van las quedadas. Pensando en ti, si nunca has ido, voy a intentar contártelo porque son tantas risas y sensaciones, que no es fácil.

foro de kayak de mar

Corría el año 2006 (más o menos) y Javier de la Puente fabricante de los kayak Fun Run tuvo la idea de crear un foro dedicado al kayak de mar. En poco tiempo (casi) toda la gente que le molaba este deporte estábamos allí. Algunos hasta entrábamos varias veces al día y se generaron hilos míticos. Todos nos reímos un montón, alguna vez lloramos, y aprendimos mucho. Te dabas cuenta de que kayak de mar no lo hace cualquiera. El perfil medio era (y es) una persona de mediana edad, con mucho fondo de armario en otros deportes u otras actividades de la vida. Todos teníamos mucho que aportar y recibir. Ese aprender de cosas de kayak, dialogando y compartiendo fue una gran escuela para todos. El foro fue creciendo, y dividiéndose en diferentes áreas: pesca, competición, surfski … aunque nada es para siempre. Y el Tsunami de las redes sociales y los smartphones llegó y le dio de lleno, como a casi todos los foros. Y kayakdemar.org no fue una excepción y se notó la bajada de participación en el foro. Sin embargo que no lo entierren. Este verano la web estuvo caída unos 7 días, y algunos estábamos más asustados que Belén Esteban en el programa de Jordi Hurtado.

Desde un principio aparecieron las quedadas y concentraciones en el foro de kayakdemar.org. Era lógico: la gente quería poner cara y voz a todos esos amigos que había hecho frente un teclado. Por toda España aparecieron quedadas, al principio de forma tímida y luego de manera generosa. Recuerdo mi primera quedada, en el Mar Menor allá por diciembre del 2007 como muy emocionante. Contar como anécdota que nos llamábamos por el nick del foro, como verdaderos freakies. Yo que personalmente soy muy cortado con la gente hasta que rompo el hielo o nos tomamos una par de cervezas, me puse a convertir nicks en amigos. La verdad es que cierro los ojos y fue divertido e inolvidable. Eso si, enseguida me percaté que en las quedadas cunde cierta desorganización.

Durante estos años he acudido a unas cuantas quedadas (ya he perdido la cuenta), me lo he pasado genial, y he conocido a gente excepcional. Si hubo algún gili, lo olvidé. He vivido muchas experiencias de traca, pero muy sanas. Como aquella en la que Key se hizo con una guitarra y cantamos como gatos, canciones viejunas. Admito que ahora hacía ya algo de tiempo que no participaba en ninguna quedada. La razón es simple, me cuestan mucho los permisos familiares, y cuando voy a un lugar me gusta remar lo máximo posible. Y eso en las quedadas a veces es una incógnita. La desorganización es la esencia de estas reuniones y su propia némesis. Y eso se nota en que se empieza a palear tarde, y la gente nos echamos al agua sin saber bien cual es el plan básico de la jornada.

La quedada tiene una organización informal, y todo el mundo es auto responsable. La concentración suele ser organizada por una entidad con un fin. La diferencia entre quedada y concentración es fácil. Cuando pides presupuesto para una comida de amigos te cobran 20 eur por cabeza. Si a “comida” le añades “de boda/bautizo/comunión” lo mismo, son 90 eur por plaza. Pues con quedada y concentración de kayak pasa lo mismo. Con la segunda te piden seguros, permisos, barcos de apoyo y lo que se les ocurra. Algo fácil como navegar juntos en kayak, lo convierten en algo complicado.

Volviendo a la quedada de Denia, era en el cámping los Pinos, un sitio muy auténtico al sur del pueblo y con acceso a la playa. Me acompañó el amigo Vicent que debutaba en esto de las quedadas. Su ilusión y dudas en estas reuniones, me empaparon a mi que ya estoy un poco de vuelta. Llegamos el viernes, y aprovechando las buenas condiciones hicimos el cabo de la Nao con tres compis más. Salimos desde Cala Blanca en Javea un rincón tan alucinante que habían varias parejas haciéndose las fotos de boda. Yo ya conocía la zona pero después de tantos años valió la pena volver. Los acantilados (altísimos), las cuevas (de las más chulas) y los fondos (muy transparentes) te emborrachaban. En la Granadella, lo dejamos para volver a por los coches en Cala Blanca.

El sábado por la mañana llegó el grueso de participantes. Con la experiencia de otras veces habían reservado una zona, para tener todas las parcelas juntas y cerca del agua. A media mañana ya remábamos hacía la Cova Tallada. Esta fue una cueva utilizada como cantera y refugio. Se puede llegar caminando por una senda costera y es muy popular. Yo la tenia en mi punto de mira kayakero, y en varias ocasiones se me había escapado. Por eso llegar en kayak con mar plato fue un momentazo. Había bastante gente para lo que se puede esperar en una cueva marina. Por eso tuve la tentación de tocar algún culo o bikini con la excusa de ir palpando mientras recorríamos la larga gruta. En esas estaba cuando por culpa de mis Crocs (o por pensamientos de pecador) resbalé y di con mis huesos en el suelo. Me centré en llegar al final de la galería, y volver de una pieza.

Ya fuera de la Cova Tallada pusimos rumbo hacia el cabo de San Antoni, un lugar donde no había paleado y que me impresionó con sus paredes y cuevas más pequeñas (y sin domingueros). Si navegas en kayak de mar debes saber que un cabo siempre es un cabo, y cuando llegas a él te puedes encontrar un cambio de condiciones. Y eso pasó. Unas rachas de viento muy violentas (e inesperadas) en el cabo de San Antoni partieron el grupo. Algunos volvieron al cámping y otros seguimos hasta Javea. Mi grupo volvió para la hora de la merienda.

Entre cervezas y batallitas se nos echó la noche. Pusimos todas las mesas y sillas en fila, como una tribu, y preparamos una cena no apta para veganos. Todos pusimos las viandas que llevábamos y todos comimos un poco de todos. La perola con carnes a la plancha no paraba de girar, y nos íbamos turnando para que no se quedase la plancha vacía. Y es que la desorganización se convierte en virtud cuando estas entre amiguetes del kayak. Luego ya vinieron los postres y los licores. Debo confesar que me llamaron la atención por mi cariño a una botella de limoncello. Fue una pena irse a dormir, pero hacia falta fuerzas para el domingo.

El domingo Vicent y yo madrugamos y paleamos unas horas dirección Denia. No era como lo navegado en las travesías de los otros días, pero tenia su gracia. Al volver vimos compañeros jugando y haciendo eskimos. Ya era casi mediodía, y nuestro plan era volver ya a casa. La verdad es que llevábamos ya la mochila llena de risas y nuevos amiguetes kayakeros. Y es que esto de las quedadas es el lado más social y divertido del kayak de mar. Por eso espero poder conocerte en una quedada futura :)

Aquí te dejo un vídeo de la cova tallada, en Denia. Ya eran muchas veces las que había dicho “venga al año que viene seguro que voy” con lo que fue un momento especial entrar en ella con mi Ysak. Había un poco de dominguero pero no fue gran problema.

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