En 1932, un joven alemán de Hamburgo llamado Oskar Speck decidió remar hacia lo desconocido. Lo que comenzó como un viaje en busca de trabajo terminó convirtiéndose en una de las mayores epopeyas del kayak en la historia: una travesía de más de 50.000 kilómetros desde Ulm, Alemania, hasta Saibai, Australia, a bordo de un kayak plegable.
Durante siete años y cuatro meses, Speck navegó por ríos, mares y océanos, cruzó fronteras, sobrevivió a tormentas, enfermedades, piratas y burocracias coloniales, y descubrió el mundo desde la línea del agua. Aquí te lo cuento hasta que Tom Cruise haga la peli 😉

Es difícil para nuestra realidad, la mentalidad de gente de hace casi 100 años, que acometía retos con muy poco. Alemania atravesaba una profunda depresión económica. Speck era electricista y dueño de una pequeña empresa con 21 empleados, se había quedado sin trabajo. Oyó que había empleo en las minas de cobre de Chipre y decidió ir… en kayak.
COMO ERA EL KAYAK
El kayak de Speck era un faltboot, ( kayak plegable en alemán) muy popular en los años 30. Su diseño lo hacía ideal para transporte en tren o autobús, pero nunca para los mares que Oskar enfrentaría. Recordaros que el kayak de mar moderno nació en los años 50 y que en esa época, los plegables eran lo que habían. Cuando se plegaba el kayak, cabía en un bulto transportable por al menos una persona. Era, literalmente, una cápsula de supervivencia flotante.
| CARACTERÍSTICA | DETALLE |
| Fabricante | Pionier Faltboot-Werft, Alemania |
| Modelo | Pionier II (kayak plegable biplaza modificado a monoplaza) |
| Estructura | Armazón de fresno y varillas de madera flexible |
| Cubierta | Lona y caucho laminado, ajustada como una “piel” |
| Peso total | 29,5 kg |
| Longitud total | 5,5 m |
| Manga | 84 cm |
| Francobordo | 25 cm |
| Capacidad de carga | 295 kg |
| Velocidad máxima | 6,5 nudos (12 km/h) con vela (cálculos del propio Speck) |
| Vela auxiliar | 1,5 m² (solo para vientos moderados) |
| Gobierno | Timón accionado por pedales con cables de acero |
| Equipamiento extra | Remo de repuesto, brújula, cartas náuticas, tanques de agua moldeados, compartimentos estancos de latón, cámara Leica y rollos fotográficos |
En algunas fotos se aprecia una tapa que cubría la bañera y que debía ser importante en muchas situaciones de navegación.
TE CUENTO EL RECORRIDO. SALIDA DESDE ULM
Una mañana de 1932, tomó un tren hasta Ulm con su embarcación plegable y provisiones básicas. Allí, junto al Danubio, montó su kayak “Sonnschien” ,le puso ese nombre, y comenzó a remar río abajo rumbo al Mediterráneo, sin despedidas ni prensa. No buscaba fama, solo una nueva oportunidad, con los medios que tenia.
DEL DANUBIO AL MEDITERRÁNEO
Speck descendió el Danubio atravesando Austria, Hungría, Bulgaria y Yugoslavia, hasta llegar a la Puerta de Hierro, el tramo más peligroso del río. Especialmente para su kayak, que no estaba preparado para ese entorno. Entre remolinos y rápidos, logró pasar sin volcar: “La suerte me sacó adelante”, dijo.

Cansado del curso tranquilo del río, decidió buscar emociones nuevas. Caminó por tierra hasta el río Vardar en Macedonia, donde rompió la mitad de las costillas del kayak en rápidos nunca navegados. Esperó cinco meses a que el río se descongelara, reparó su embarcación y siguió hacia Grecia.
En Andros, recibió una de las muchas hospitalidades inesperadas del viaje: dos niñas le ofrecieron pan y huevos de Pascua. Esa noche, Speck, el aventurero sin dinero, fue invitado al baile del Club de Armadores. “En una hora puedes estar luchando contra un viento de proa y, a la siguiente, bailando con vino y música. Así es la vida en kayak”.
CHIPRE, EL ÉUFRATES Y LOS DESIERTOS DE SIRIA
En Chipre, Speck olvidó por completo su plan original de trabajar en las minas. Su nueva meta era Australia, probablemente por ser tierra de oportunidades.
Decidió no cruzar por Suez, demasiado transitado, y tomó un camino más exótico: remar por el Éufrates. Viajó en autobús hasta Meskene, en Siria, y se lanzó al río rodeado de desierto. Navegó entre plantaciones de dátiles y aldeas árabes donde la hospitalidad se mezclaba con el peligro.
Una noche, le dispararon desde la orilla. Nunca supo por qué. Semanas después, dos alemanes intentaron imitar su ruta: los mataron por rechazar una invitación a cenar. Speck comprendió que aceptar la hospitalidad, por sucia o modesta que fuera, podía significar la vida.
LA COSTA PERSA Y EL ENCUENTRO CON LOS MAHARAJÁS
En Persia (actual Irán), Speck enfrentó aguas hostiles y pobreza extrema. Fue robado por pescadores, arrestado por policías corruptos y sobrevivió a base de arroz y pollo compartido con aldeanos descalzos.

Aun así, hubo momentos de película. En el Baluchistán británico, desembarcó sin saber que en la playa se preparaba una cacería real. Fue recibido por Sir Norman Carter, gobernador colonial, y los maharajás de Kalat y Las Bella. Carter le ofreció un whisky y felicitó su hazaña, mientras los príncipes esperaban impacientes para cazar.
“Tales bienvenidas no están garantizadas por la Pionier Faltboot Company”, bromeó Oskar.
INDIA, MONZONES Y EL LÍMITE HUMANO
En 1935, tres años después de salir de Ulm, Speck llegó a Colombo, Ceilán (hoy Sri Lanka). De allí continuó a Birmania y Tailandia, enfrentando el monzón asiático.
Remaba mucho, incluso 16 horas sin desembarcar bajo tormentas tropicales. A veces, el viento lo devolvía al mismo punto después de remar toda la noche. Sufrió malaria, agotamiento extremo y diez vuelcos (todos al entrar por el oleaje). Esto demuestra que en si no haces el tonto, es complicado volcar en kayak.

“No hay oraciones largas en un kayak en medio de la tormenta solo un grito por sobrevivir”, escribió.
En Singapur recogió un nuevo kayak enviado por Pionier y siguió a través de Java, Bali y Lombok, donde volvió a enfermar de malaria. Aún así, siguió adelante. Durante el viaje necesitó en 5 ocasiones que la fábrica le reparase o cambiase el kayak por desperfectos.
ATAQUE EN LAS MOLUCAS: LA NOCHE MÁS OSCURA
En la isla de Lakor (Molucas), fue atacado de noche por una veintena de nativos armados con machetes. Lo golpearon, lo desnudaron y lo ataron con tiras de piel de búfalo. A punto de morir, logró desatarse con los dientes y escapar en su kayak, mientras sus atacantes regresaban con antorchas.
Más tarde, las autoridades holandesas arrestaron a los responsables. El líder fue condenado a seis años de trabajos forzados. Speck, con el tímpano reventado, pasó meses hospitalizado en Ambon y Surabaya antes de poder continuar.
LAS ÚLTIMAS PALADAS HASTA AUSTRALIA
En 1938, completamente recuperado, emprendió el tramo final: de Saumlaki a las Islas Kei, Nueva Guinea y finalmente Saibai, ya territorio australiano.

El 20 de septiembre de 1939, mientras Europa estallaba en guerra, Speck llegó a la costa australiana con su pequeña bandera alemana ondeando en la proa. Tres policías lo recibieron con una mezcla de admiración y humor:
“¡Bien hecho, compañero! Pero tenemos malas noticias: eres un extranjero enemigo. Vamos a internarte.”
Fue recluido en el campo de Tatura, Victoria, donde pasó siete años. Intentó escapar en bicicleta, sin éxito.
DESPUÉS DEL VIAJE
Terminada la guerra, Speck se estableció en Australia, trabajó como minero de ópalos y desarrolló una máquina para cortar piedras preciosas, que lo hizo rico. Vivió en Pittwater, cerca de Sídney, hasta su muerte. Al final la historia tuvo un final feliz puesto que el destino sonrió a una persona que había sufrido tantas calamidades.

Su travesía realizada sin GPS, sin radio y con una embarcación plegable de lona sigue siendo una de las más largas y extraordinarias jamás realizadas en kayak. Aunque hace unos años, Sandy, con otros medios y ritmos, la repitió, no con menos mérito.
Oskar falleció en 1993 y la mayor parte de la info que tenemos es de las donaciones que hizo su viuda al museo marítimo de Australia. Y de las pocas entrevistas de Speck. No hay libros del viaje, documentales ni una serie de Netflix (que la podrían hacer).
Por eso algunas preguntas tienen difícil respuesta. Por qué llevaba una esvástica en la vela ? . Vale que le servía para decir a los 4 vientos «soy alemán, ayúdenme». Y que durante un tiempo fue el emblema nacional en Alemania. Pero también le hizo estar 7 años preso. Cabe pensar que con una chapita nazi para sacar a conveniencia hubiese bastado.



