KAYAK EN UNA CUEVA: ESPELEOKAYAK

Por una vez al salir a la calle para ir a navegar, y sentir un vendaval, no ha sido problema. Tampoco ha habido track de esta ruta ni he podido hacer fotos. Y para más “desgracia” tocaba remar con un sit on top, de esos en los que llevas el culo mojado (y uno no está para llevar el pompis húmedo). Y sin embargo ha sido una de mis navegaciones más intensas en todos estos años de kayak.

Podría estar más rato dando pistas, pero paro ya. Tocaba kayak por uno de los sitios navegables más alucinantes de Europa; el río subterráneo de les coves de Sant Josep, en Castellón. Conocidas desde los tiempos de los romanos, estas grutas fueron tuneadas el siglo pasado para la visita del público general. Estos cambios lograron que 800 metros de los mas de 2.700 que se conocen, sean navegables. La cueva tiene un rastro de misterio porque no se sabe actualmente donde termina, y varias personas han perdido la vida explorándola.

De toda la vida se han visitado en barca propulsada por un barquero armado con una pértiga. Para casi todos los chavales de la comunidad valenciana era una excursión obligada en los años de EGB. Yo no fui menos, y por eso cuando tuve mis hijos también los llevé y volví a revivir mis sensaciones infantiles. Cuando he viajado por ahí la gente saca pecho de sus cuevas locales, pero yo no he visto ningunas tan atractivas como les coves de Sant Josep. Yo creo que si Platon las hubiese conocido, en vez de un mito habría hecho una serie. El hecho de ser navegable 800 m la hace única, y especial para el rollete del kayak.

Yo tenía en mente desde hace años recorrerlas en kayak y pedir permisos al ayuntamiento que las explota como atracción turística. Por eso cuando me enteré que la la gente de Viunatura, iba a encargarse de las visitas en kayak, el primer día ya estaba pidiendo turno. Por fin llegó la jornada y estaba mas nervioso que el entrenador de natación de los Gremlins. Desde el principio las risas y el buen rollo de los monitores me encantó. Sin embargo como imaginaba de todo el grupo, menos mi mujer y yo, todos debutaban ese día encima de un kayak. Eso supuso un inevitable alboroto en la gente que debía aprender a gobernar un rotomod Mambo o un Ocean Duo entre estrechas paredes.

coves de sant josep

fuente: coves de sant josep

En la primera sala (la de los murciélagos) hicimos una parada para agruparnos y conocer curiosidades de esa zona. A partir de ahí nos dividimos en tres grupos, y en el nuestro, mi mujer y yo al tener más soltura íbamos delante para disfrutar del silencio de las salas y túneles. Algo que multiplica la belleza del lugar es la iluminación, y a mi personalmente me encantaba el olor. Era un momentazo y se trataba de vivirlo intensamente, no dejar que nada  me distrajera y no dejar huella de mi paso. También aproveché para meterme por rincones donde la barca no  pasa por su tamaño, pero el kayak si. La verdad es que el tiempo parecía haberse parado allá abajo.

Cuando nos quisimos dar cuenta llegamos al primer embarcadero, y de ahí al segundo. Un poco más adelante los kayaks ya no cabían por el agujero que había. Bajamos en el segundo embarcadero e hicimos la zona seca que se hace a pie. Allí estuvo guapo hacer la ida a oscuras y la vuelta iluminada donde el juego era buscarle parecido a las rocas. Ya de nuevo en el kayak volvimos buscando nuevos puntos de vista a las salas. En la última llegó el momento del chapuzón. Ese era el lugar elegido para evitar dejar pisadas en el fondo. Yo no quería porque el agua estaba a unos 16 grados, pero con el empujón mental de “hoy o nunca” me tiré. Y la verdad es que moló.

Yo me hubiese tirado toda la noche allá abajo, pero en algún momento debía terminar. Por las caras de la gente todos nos lo habíamos pasado genial, y es que los monitores de Viunatura aparte de hacerlo divertido, pausado y ameno… te contagian su pasión por un lugar único como les coves de Sant Josep. Al final rellené una encuesta donde quise contar lo genial que está la actividad. Solo le ponía una mala valoración. Las visitas en kayak solo se hacen en temporada baja, entre semana y a las 18:00. Son demasiados handicaps para que gente de fuera de la comarca pueda venir a disfrutar de esta experiencia tan chula y especial.

No quiero olvidar que la visita es super-ultra respetuosa, y los kayaks no alteran nada de la cueva. Ni fondos, ni rocas ni estalactitas, con lo que me gustaría tranquilizar a los que por ignorancia creen que los kayakistas ensuciamos o rompemos cosas. En todo caso, quiero acabar de forma positiva, y recomendar esta actividad a cualquier persona. Divertida, única y un subidón de sensaciones. No te la puedes perder y por si dudas, mira el vídeo.

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