| |
La
Vía Xurra es una vía verde que
discurre por la comarca de
l ´Horta Nord de Valencia. En su camino se pueden ver
las migajas, de lo que era hace años este lugar. Pequeñas huertas de hortalizas,
acequias, alquerías y las típicas barracas. No me gusta pensar aquello de que
cualquier tiempo pasado fue mejor....pero he tenido que hacer un esfuerzo para
ubicar hoy, lugares que recordaba muy diferentes cuando de niño viajaba a
Valencia. Ahora los pisos son el horizonte y las huertas verdaderas manchas en
el paisaje. Aqui el urbanismo salvaje ha tenido un filón. Algo significativo es
que la única barraca que vimos estaba tras una verja enorme, como
aquel último ejemplar que tienes en la jaula del zoo. Todo tiene que evolucionar
y crecer, pero seria bonito que fuese sin especulación.
Aun así, es una ruta muy cercana
a
Vila-Real, y había que hacerla si o si.
Discurre desde las afueras de Valencia hasta
Puçol. Un buen plan si vas con
niños, es hacerla desde o hasta
Rafelbunyol, y
regresar en metro. No llegas
hasta el final y recorres unos 12 Km. Uno de los mayores defectos que tiene es
que está muy mal señalizada, con lo que en caso de duda siempre preguntar a la
gente (como antes de los GPS) , porque la perdida está asegurada. En esta
comunidad, o te ponen 200 puntos de información interactivos con pantalla táctil,
o no te ponen nada. Te puedes guiar porque en mucho recorrido de esta
vía el
firme es rojo.
Tras perderme varias veces (y
hacer que se perdiese mi familia) hemos llegado en coche a
Rafelbunyol, que ha sido
nuestro punto de partida. En este tramo hasta
Musseros la
vía es como si fuese
un carril de servicio de la CV-300, y no es nada bonito. Luego cambia a un
camino de tierra que es donde hemos encontrado la única
barraca,
típica construcción de la zona
hace décadas. Las primeras huertas, han llegado y por momentos parecía que
estuviésemos en un mercado por el agradable olor de verduras y tierra. De todas
formas la impresión que me ha quedado es que las huertas que quedan son de
nostálgicos o desahuciados. Y todo está rodeado por fincas de pisos. Hemos
hecho una parada, cerca de
Albalat dels Sorells y mi mujer ha aprovechado para
enseñar a mi hijo de que las cebollas o las alcachofas no crecen en el Mercadona,
sino en campos como aquellos. El tiempo ha acompañado, y hemos parado a comer en
Alboraya.
No ha habido horchata porque el cuerpo pedia algo más nutritivo....pero
regresaremos a por ella.
Al retomar la marcha, a los pocos
kilómetros el monstruo de la ciudad, era mas cercano. Una avenida, con coches
demasiado veloces, cortaba el carril bici, mostrando que habíamos llegado a los
dominios de la jungla de asfalto. Ahora se trataba de encontrar la parada de
metro de la
línea 3, que nos llevase de regreso al coche. Por suerte, al
abandonar esa avenida de circunvalación, el trafico era el de un domingo a las
15:00. También es verdad que las aceras en estas zona de valencia son enormes, y
te encuentras con facilidad espacio para que circulen las bicis. Pedaleando al
lado del tranvía hemos llegado hasta la estación de
Benimaclet, desde donde
hemos tomado los tres el metro de vuelta a
Rafelbunyol.
|
|