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Este ha sido nuestro primer
viaje para mi hijo y para mi. Y que mejor marco que la vía verde
Val de Zafan.
Para los que no la conozcan comienza en Alcañiz, y llega hasta el limite de
Teruel donde pasa a ser la v.v.de la Terra Alta y luego v.v. del BaixEbre. La
jugada es que desde Alcañiz puedes llegar al mar por el Delta del Ebro. Esta vía
discurre entre bosques de pino, y zona de cultivos de secano. Con la
particularidad que suele pasar a 5 o más km de los pueblos. Y si pasa
cerca, es igual, porque los pueblos están en colinas y las subiditas son
respetables (al menos para unos domingueros como nosotros). También hay que
tener en cuenta que en la vía no hay apenas fuentes (solo en Bot), con lo que
tienes que llevar agua, o salirte a una población. No vamos a ver casi ningún
edificio entre estación y estación, con lo que refugiarte en caso de imprevisto,
también está malamente. En todo caso si te planteas hacer esta via te recomiendo
consigas la
guia oficial.
Habíamos fijado nuestro
punto de partida en Valdealgorfa, puesto que desde su inicio (Alcañiz) parece que no está
habilitada al 100 %. El tema es que teníamos por el
medio un túnel de 2 Km. que estaba cerrado y teníamos que seguir el trazado
alternativo que se nos podía atragantar. Rodando con niños hay que tener muy
claro tus limitaciones.
A eso de las 11:30, estábamos en la estación de
Valjunquera
con las bicis cargadas y preparadas para rodar. teníamos algo de viento y el
cielo muy azul pero con nubes altas que amortiguaban por momentos la fuerza del
sol. No tenia mala pinta, pensando que por el camino habíamos subido con el
ojete apretado. Por Morella el termómetro marcaba 13 grados, mucho viento, y
nubarrones de lluvia. La previsión que llevábamos era de buen tiempo pero con
viento entre 30-50 Km./h. Un tiempo un poco raro para finales de junio.
Y con la primera pedalada, y
repasando si lo llevábamos todo ha comenzado nuestro viaje por una calzada
impecablemente asfaltada. Los primeros kilómetros han sido de estar con los
sentidos en guardia. Rodábamos con algunas novedades, y no tenia claro si algo
podía fallar. Las mas importantes eran el remolque y la
nueva bici de mi hijo. De lo primero , nunca lo había llegado tan cargado, y
que el eje se me hubiese roto la semana pasada en un paseo, pues me hacia ir muy
pendiente. Poco a poco, conforme han ido pasando los kilómetros, me he ido
relajando en este tema, y es la clave para que no te acuerdes que lo llevas. Con
respecto a la
bici de mi hijo, pues es casi como la mía en 24 pulgadas (como crecen los
jodios) y salvo alguna caída chorra el segundo día, todo perfecto. Puesto que
íbamos a ir de tirados por la vida, le pedí a mi hermano que nos acompañara. Mas
que nada porque soy un cagao y para repartir peso.
En ligera y constante bajada
hemos llegado a la estación de
Valdertormo,
pasando por el primer túnel del recorrido. Allí hemos parado para dar cuenta de
unos bocatas de
jamón con tomate. Nos han sabido a gloria pero ya nos hemos dado cuenta del
rollito del día: al sol de torrabas por momentos, y en la sombra te quedabas
pajarito por el frío. Nos hemos puesto de nuevo en marcha, y a poco nos ha
llegado el
segundo y ultimo túnel. Un poco largo ,en curva pero muy
bien iluminado.
Siempre en cómodo descenso, hemos llegado hasta el
viaducto del
Matarraña.
Nos habían dicho que nos podíamos bañar aquí, pero no lo vi claro. Además había
que bajar un trozo para luego subir....y el viento arreaba de lo lindo por esa
zona. Pasamos el viaducto y a la derecha queda Torre del Compte, en lo alto, que
regala unas
fotos guapas. aquí el camino comienza a subir en muy ligera pendiente, y
pasas junto a la estación de Torre del Compte que ahora es un hotel.
Aquí se nos empezó a atragantar
el camino. Mi hijo se agobiaba de la subida y tuvimos que parar muchas veces .Y
eso a pesar de que la nueva bici, tiene mas marchas. Este factor debo tenerlo en
cuenta para futuros bolos. íbamos entre bosques de pinos casi sin lugares para
parar a la sombra, o comer, y sin rastro de civilización. Han aparecido
algunos viñedos y campos de
cereales
como señal que estábamos llegando a la estación de Valderrobles. Allí hemos
montado el picnic y "disfrutado" del
arte de las
paredes de la estación. Las estaciones son todas casi iguales con los mismos
tipos de edificio. están todas muy deterioradas, y es peligroso entrar . Solo
hay que fijarse como están las vigas y las tejas sueltas. Por lo demás hay
bancos y mesas de madera, y el algunas columpios. Eso si , la cantidad de
hierbajos apunta a que mucho mantenimiento no sufren.
Tras descansar un rato, hemos
reemprendido la marcha hacia
Cretas,
ahora con pendiente a favor que ya no íbamos a dejar en todo el viaje. La idea
era salirnos e ir al pueblo a tomar un helado, pero no nos ha molado la
carretera para circular con el niño. Hemos decidido continuar hasta la
estación de
Arnes-Lledó. Pero antes hemos cruzado el viaducto que pasa el rio Algars,
que marca la frontera con Tarragona. aquí el viento daba de lo lindo. Aun así
hemos bajado hasta el rio, y nos hemos mojado los pies, y descansado allí. Mi
hijo que es el que manda ya tenia bastante bici por ese día, y hemos hecho tiempo
con unas Estrellas en
el bar del
pueblo (Lledó) hasta la hora de cenar. Nos han dejado poner la tienda en un
lugar próximo, y hemos pasado la noche. Nuestro debut con la
tienda ha
pasado con un aprobado justito. Mi hijo ha dormido como un lirón , pero nosotros
apenas hemos pegado ojo.
A la mañana siguiente ha empezado
nuestra segunda etapa con mas sol y mas viento. A poco de dejar
estación de
Arnes-Lledó la vía verde
pasa a
llamarse de la Terra Alta. Con las
impresionantes
montañas al fondo y entre cultivos de secano nos hemos plantado en la
estación de
Horta de Sant Joan, lugar familiar porque allí es donde empezamos
nuestro recorrido el año pasado. Poco mas tengo que contar, y en vez de
hacer fotos de este tramo me dediqué a disfrutarlo. Los túneles son los
protagonistas y a mi hijo le encantaban. En esta ocasión que íbamos con tiempo
hicimos una parada en la Font Calda. Hay un
recorrido que va
por el cañón de un rio que vale la pena hacer con niños , y un bar donde
encontrar lo que no abunda en las vías verdes: una cerveza bien fría.
Unos kilómetros mas adelante lo
hemos dejado en la estación de Pinell de Brai. Habían fuerzas y ganas para
continuar más, pero mas todavía de volver a casa. Nos han venido a buscar la
gente de
Esgambi, para llevarnos a por nuestro coche en Valjunquera. Hemos
vuelto cansados a casa y con ganas de repetir en otra via verde.
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