VALLEY AQUANAUT

kayak valley aquanaut

Las vacaciones han continuado, aunque ya no en Benicassim sino en Xilxes, unos 50 km más al sur. Dentro de la línea perruna y de relax de este verano, he optado por no llevarme ningún kayak, más que nada porque no me compensaba mover kayaks para remar una o dos veces. Aparte, tenia que trasladar bicis…..y aunque nunca he llevado juntas en la baca, bicis y kayak, no me daba miedo, pero si pereza buscar la manera de meter dos bicis y un kayak en el techo. Y así, compuesto y sin kayak, solo me quedaba la posibilidad de que algún miembro de Kayakeros, club de Canet (Valencia) me invitase a remar. Un sms de Jesús, fue la señal, y allí que me fui, con devoción. Este chico es buen amigo que veo poco, porque es muy viajero. No lo habia visto desde nuestra vuelta a Ibiza. Pensaba que iba a navegar con un Point 65 Sea Cruiser, barco que me apetecía probar, pero carambolas del destino ,tenia que usar un Valley Aquanaut LV (gracias Emilio). Según dicen este modelo es una versión mas domesticada del Nordkapp. Se supone que es menos exigente y mas adecuado para palistas de nivel medio.Un buen kayak, con un mediocre palista……..solo podiamos llevarnos bien. Es un barco bonito, y la calidad del plástico, y sus tambuchos, son puntos a su favor. La bañera cuentan es como la del Valley Nordkapp, un pelin cerrada por arriba, pero que no da problemas para ingresar, y eso que embarque después de mucho tiempo (que nostalgia) desde un pantalán.

Sin una brisa de aire, y con mucho bochorno, pusimos las proas de nuestros Valleys hacia el sur, buscando la bocana del Puerto de Sagunto. Aunque sea una tontería, no me acababa de familiarizar con la forma de la cubierta que veían mis ojos. Me daba la sensación de tener delante de mi como un enorme pico chato, el cual yo iba con mis piernas estiradas. Por lo demás el barco me resultaba tremendamente cómodo, y la sensación de ser espacioso para mis 81 Kg. Ya digo que el conjunto de bañera y asiento, ya me era familiar del Nordkapp, y se que es algo muy estudiado y evolucionado. Me costaba un poco llevarlo recto al kayak, y a veces se me iba hacia la derecha. También es verdad que no funcionaba la orza, y no podía sacarla para saber si con ella neutralizaría el empuje del mar. Velocidad ??? no se, no llevaba el gps, e iba con el modo charla puesto.

Además la idea era ir a conocer esa zona, pedaleando. El mar continuaba igual de movido, pero las olas , ahora nos hacían surfear. Las sensaciones volvían a ser diferentes al dejarnos llevar por el empuje de las olas. Esto es lo bonito de navegar en kayak, que debes adaptarte al medio. Y lo que a la ida es dulce , a la vuelta es amargo o agrio. Me lo pasé genial, sintiéndome capaz de mover con gracia y rapidez el barco. Olvidando el cansancio y con la sensación de que controlo yo el barco cuando la ola lo empuja. El mar siempre manda y siempre gana, pero por una vez una vez nos hacemos la ilusión que podemos con lo que nos envia. Y todo esto lo viví, riendo , charlando y con algún gritito (rollo Michael Jackson) puntual en alguna surfeada. En resumen, con alegría y cargando pilas. Que llevaba un Aquanaut, quedó en un segundo plano. Es un buen barco para mucha gente, aunque no me volvió loco. Me hizo mas gracia un Goltziana Solaris que vi expuesto en la tienda de kdmlevante. A falta de probarlo, era muy chulo.Llegamos al pantalan y lo cruzamos. No sabia que esta estructura no se utiliza ya desde hace tiempo. Es una pena que no lo desmantelen, por lo feo que queda. Buscamos el muelle del Este del puerto, con el respeto que dan esas moles. Desde el otro lado, los puentes de los barcos amarrados parecían gigantes que nos vigilaban por encima de la enorme pared del muelle. Mientras estuviesen quietos, todo iria bien.

El mar, bastante tranquilo, se empezó a volver divertido con olas de fondo. El Aquanaut se portó bastante bien, y no me hizo pasar apuros. Me transmitió estabilidad, y me enseñó que es menos nervioso que el Nordkapp. Cogiendo las olas tal como entraban por proa, fue muy divertido navegar. Estaba en ese punto en que el agua te mueve lo justo: ni es aceite, ni una lavadora. Olas mas fuertes….y ya empiezas a mirar por el rabillo del ojo cada una, o ponerte alerta con ese sonido familiar que hace una ola al romper. Y pasas de jugar , a intentar mantenerte y dejar en segundo plano lo de avanzar. Un grado más de olas, y ya empiezas a prometer cosas a los dioses si te deja escapar vivo de esa. Nos plantamos frente a la bocana del Puerto de Sagunto, y en vez de cruzarla, y buscar desembarcar en el otro lado, decidimos parar un rato y regresar. Habíamos hecho una hora hasta allí, y era lo que nos faltaba para regresar.

Todos estos años navegando me han enseñado que hay días buenos, y malos de kayak. Algunos en los que parece que te sientes tan integrado con el kayak, que te miras el culo por si tiene forma de casco. Unos que nunca querrías que acabasen, y otros que solo piensas en volver cuanto antes. Unos que te fallan las fuerzas, y otros que pareces el conejito de Duracell. No hay que darle muchas vueltas a darle explicación a ésto. Son demasiados los ingredientes. El dia malo….intentar olvidarlo y aprender. Los buenos, solo hay que disfrutarlos y saborearlos cuando llegan . Y eso es lo que hice, vivir intensamente esa tarde navegando con Jesús.

Hubiese sido un sacrilegio no terminar esa tarde frente a una cerveza. Como buenos feligreses cumplimos con el rito (lo sentimos por las cervezas inmoladas).

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