La experiencia ha sido muy positiva por lo bien que hemos
navegado con el k2. Sacamos una velocidad muy decente que nos permite seguir sin
problemas al grupo.
Si, pierdes aquello de
- Aquí la cabeza, ordenamos girar a la derecha
- Aquí los brazos, a sus ordenes, giramos 30 grados !!!!
O lo que es lo mismo, ir por donde te de la gana. Eso no
importa mucho en mar abierto, pero si cuando vas pegadito a la orilla. Por
contra ganas aquello de que todo en la vida , si es en compañía, es mejor. La
formula alternativa, y la clave para una buena navegación es hablarse mucho, y
no ser cabezón.
La cosa fue bien en las duras (volviendo con olitas) y en las
maduras (a la ida con mar plato). El entorno, con unos fondos a-lu-ci-nan-tes,
también ayudó a que la experiencia fuese la leche, y un buen precedente para
bolos futuros los dos juntos. El oasis no pareció de goma con olas grandes, y su
estabilidad es un seguro de vida cuando te entran olas de lado. Por contra, creo
que surfear no es lo suyo. también creo que tendremos que ensayar más las
salidas de la playa.
Con respecto al bolo.....pues siempre es maravilloso y
divertido estar con compañeros de esto de la pala, y amiguetes que aprecio mucho
y que nos vemos muy poco como Artamus y Alfonso. Conocimos a gente nueva,
comimos y reímos delante de un arrocito.
También estuvo bien que un compañero volcó, y le ayudamos a
subir. Pese que no era situación chunga, todos los implicados tuvimos claro lo
que hacer, y pronto estuvo navegando de nuevo. Bueno, todos no, porque estaba en
plena maniobra y vino un kayak por detrás y me golpeó en las costillas. Por
suerte el golpe fue leve, y dio en el mullido del chaleco. Otro motivo para no
quitárselo nunca.
En fin, si algo en negativo se puede sacar es que me he
marcado una distancia máxima para ir y volver en un día: 200 km. Más es ir a
padecer, hoy nos hemos chupado casi 600 y para unos papis implica tirarse demasiadas horas fuera.