DIARIO DE KAYAK SIETE DE ENERO
     

INICIO       MATERIAL       LINKS       DIARIO       VIDEO       BUSCA       NOTICIAS

 

   
     
 

SIETE DE ENERO

Compartir

 

   TRANSLATE

VIDEO

Después de varios intentos frustrados, de navegar antes de que se acabase el año, la suerte me regaló un día estupendo. Había quedado con mi amigo Pepe, y eso era casi garantía de buena mar.  Nos encontramos en el muelle, yo ya vestido y casi sacando mi Ysak de su "litera" donde pasa el invierno. Era un día de estreno para mi, porque iba a probar el estupendo chaleco Chuckle que me había traido Papa Noel. Había tenido ocasión de probarlo en Poblamarina unos instantes, pero hoy iba a ser su prueba de fuego. He elegido este chaleco porque por su particular forma libera mucho los brazos, y me da la sensación de que no debe dar calor. Me había probado otros y la sensación, de ir con una especie de mochila a cuestas, no me gustaba. También había decidido comprar un modelo con cremallera delantera para no hacer contorsiones a la hora que quitártelo y al ponértelo. El cierre del arnés reduce un poco esta comodidad, pero es un precio que pago a cambio de tener la posibilidad de remolcar a alguien en un futuro. También pienso que en verano no podré prescindir de camiseta si quiero protegerme del sol, puesto que este chaleco tapa poco cantidad de luz solar. Tiene el detalle del silbato, y dos bolsillos con la capacidad justa, y con redecilla capaz de evacuar el agua.

El otro elemento que estrenaba era mi primer cubre de neopreno. Es el modelo Pro Deck Key de Artistic. Lo pedí hace mucho tiempo, y por especiales circunstancias ha tardado un año en llegar. Tan deseado, y el chasco fue tremendo, puesto que no entraba en la bañera del Ysak el día que me llegó. Unos cuantos estirones, y lo he domesticado de forma que ayer con ayuda, me lo pude poner. La goma que abraza la bañera es sumamente resistente y tiene pinta de durar toda la vida. Lleva un cinta antipático que me deja mas tranquilo a la hora de tener dificultades en abandonar mi kayak. El cuello del cubre es doble de forma que puedes meter el chubasquero en ese espacio, y es casi imposible que te entre agua. Algo que me ha encantado es que no ahoga mi incipiente barriguita, puesto que con otros cubres, la presión era excesiva. Tiene incluso unos orificios para evacuar el agua que pueda entrar. He elegido un color gris, para evitar los rigores del calor.

Estábamos preparándonos para salir cuando viendo el solecito y la falta de brisa, me decidí a salir sin chubasquero. Salimos del puerto camino de Benicassim. El sol ya estaba un poco alto aunque algunas nubes lo tapaban de vez en cuando regalándonos unos juegos de luces increíbles. Allí teníamos ante nosotros la mar...sin barcos, sin submarinistas, sin motos de agua. Era muy agradable acercarte a los acantilados hasta casi poder tocarlos, y ver como unos metros mas arriba salían las aves de entre las rocas. Tanta luz y un agua tan tranquila, permitía ver el fondo durante toda nuestra travesía de forma excelente. Esto es algo raro, y hay que deleitarse con ello.

Me dediqué a remar buscando depurar la técnica, probando cual era el tipo de paleo más efectivo. Me sentí tremendamente cómodo encima de mi rotomod Ysak, y exploté algo de lo que mas aprecio de mi embarcación: el grado de acoplamiento. Sentirla pegada a ti de forma que puedes tomar una posición de apoyo tal que el tronco puede acompañar la palada, y remar con mas fuerza. Es bonito ver como con el tiempo vas mejorando la técnica de forma que ir sin timón es lo mas natural del mundo.

El ritmo era tranquilo y relajado disfrutando de tan excepcional día, y dando prioridad a la "charla kayakera". Paramos en una diminuta cala acercándonos hasta casi embarrancar. Allí una chica nos regalaba con una especie de baile ante el sol. No sabemos si era una danza mística o los últimos efectos del after hours. En realidad nos arriamos para examinar una especie de tumba o altar que alguien ah puesto allí. Otro día bajaremos a investigar. Nos quedamos un buen rato allí porque en esa zona el fondo es especialmente rico, y siempre se forman juguetonas olas.

Continuamos un poco mas hasta llegar al  Voramar, donde tomamos un refrigerio. La vuelta fue fluida y a muy buen ritmo. Dejamos a un lado la charla de la ida, para volver lo antes posible a puerto. Intenté depurar de nuevo la palada introduciendo la pala muy delante, y cerca de la proa. De esta forma se le da la máxima velocidad al kayak. Llegamos al puerto con ganas de continuar. Yo al menos estaba muy satisfecho de mi kayak y me preguntaba si debo tener tanta prisa en comprar un nuevo kayak más ligero. Este dia al final solo apreciaba todo lo bueno que me da mi Ysak.

SANY2883.JPG SANY2884.JPG SANY2885.JPG SANY2886.JPG SANY2887.JPG SANY2890.JPG SANY2891.JPG
             
SANY2894.JPG SANY2896.JPG SANY2897.JPG SANY2901.JPG SANY2905.JPG SANY2906.JPG SANY2908.JPG
             
 
 

INDEX

 

Creative Commons License