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Hoy nos hemos juntado bastantes
amigos para salir a eso de las 18:00. El verano ya está aquí, y hay gente
en la playa.......mucha gente.
Ya pierdes aquello de solo encontrarte a algún melancólico paseando al perro, o
los compañeros de kitesurf y de windsurf. Hasta se podría decir que sobramos
entre tanto bañista. Ahora la orilla esta acotada con
boyas, de nuevo las tarimas de madera para no quemarte los pinreles, las redes de volley
para lucir cuerpo... en definitiva
señales inequivocas de que el verano llegó. Este estío incluso han
arrimado un poco mas el canal de entrada y salida de la playa, que nos ponen
cada año. Bromeábamos
que con un poco de suerte, dentro de cuatro veranos lo pondrán en frente, y
evitaremos cargar el kayak 50 metros por la orilla. Pero si algún despistado no
se ha enterado de la nueva estación.....las chicas en bikini, te ponen las
pilas. Si, ya se que no es muy propio de nuestra edad, fijarse en las chavalas....pero una vez
oí "que
aunque estés a régimen, igual puedes comentar el menú". Pues eso, que a
nadie le amarga ver chavalas guapas aunque solo pueda eso, mirar.
La mar estaba genial y he salido sin mojarme, pero
me he encontrado muy raro. Llevaba los pedales mal, y al final me dolían los
riñones. Tanto tiempo remando con el oasis, con timón, me han viciado y
Naranjito me parecía inestable. También me costaba llevarlo recto. Esto ya me
había pasado antes, pero nunca me había durado tanto la resaca del k2. Es un
poco frustrante. Tienes la navegación idealizada en tu cabeza.....y cuando ves
que paleas mal, que canteas con miedo, y que no lo llevas recto.....te sientes
fatal. Casi al
final, hemos estado remando entre mucha porquería, y allí ha sido donde he
vuelto a sentir el placer de volar sobre el agua con mi sea wolf. Menos mal que
conseguí cambiar de chip. Todo esto me demuestra que puede que el kayakear sea
un estado de ánimo....pero para mi, son un manojo de sensaciones.
Buscando al famosa oferta del beba dos cervezas y
pague una, hemos parado en el Eurosol. No hemos pillado la promoción, pero es
igual, porque también allí habían chicas guapas que ahora con estos
calores......están en su mejor momento. Hemos echado unas risas, y planeado a
ver si podemos montar un bolo kayakero este verano.
Hemos vuelto tranquilamente, mientras el sol se
ponía por nuestra derecha. Tras acoplarme el pedal todo ha vuelto a la
comodidad, y ves como este es un aspecto que mucha gente olvida, pero que para
mi es de los mas importantes.
Volviendo a casa me sentia feliz, tras haber
compartido este mar y esas paladas , con los colegas kayakeros.
También un poco dolorido en mi cuerpo y mi estima.
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