|
Si volviese a iniciar el proyecto
de esta web, creo que no se llamaría diariodekayak. Le vendría mejor
sobrevivirenfamilia.es o niñosyocio.com. Así tendría mas lógica un apartado como
éste. Esto del kayak me ha sobrevenido en plena vorágine familiar, y o lo
compaginas todo, o simplemente lo dejas. El ciclismo con mi hijo es el
contrapunto a aquello de navegar juntos en el k2, y un filon para compartir
sensaciones. Ayer se dieron
las circunstancias para atacar uno de nuestro objetivos ciclísticos: el Prat de
Cabanes. Es un humedal, que tiene la categoría de
parque natural. Se encuentra
junto al mar , entre Torrenostra (playa de Torreblanca) y
Torre la sal
(playa de Cabanes) al sur. Para los que no conozcan la zona, es el plano que
empieza donde termina el monstruo amenazador de Marina d´Or. El paisaje no es
que sea la monda, y es en su mayoría un mar de juncos y cañas, recorrido por
estrechos y largos arroyos. Los bordes mas alejados del mar están flanqueados
por campos de cultivo de hortalizas, olivos y naranjos. También hay
construcciones en esta zona limítrofe que parecen mas bien chabolas. Llegando a
Torrenostra el paisaje es de un tupido monte bajo y enormes charcas. Lo mas
bonito de la zona es la cantidad de pájaros que puedes ver, y escuchar como
algún bicho se escapa cuando te oye a ti llegar. En todo caso es difícil
encontrar sombras , y es un lugar caluroso, con lo que no debe molar nada en
verano. No hemos encontrado muchos mosquitos, pero me imagino que en el estio seran muchos y
estaran en plan cariñoso.
Nuestra idea era recorrerlo en
bici. En kayak apenas tiene atractivo , salvo si te mola orillear por playas
nudistas. Hay
dos circuitos ciclables muy cortos al principio y al final. Pero entre uno y
el otro que ??? Puesto que
iba con el niño, y no era plan de agotar la gasolina metiéndonos por caminos de
incierto final, he tenido una actitud conservadora. Además me he dedicado a
preguntar a la mucha gente (para ser un día laboral) que he encontrado paseando
o cuidando del huerto. Tenia claro que fuera de los circuitos señalados, debía
ir por el exterior del parque. En algunas zonas podría haber ido entre la playa,
y el parque....pero era demasiado riesgo. Este tipo de caminos , si no están muy
bien cuidados se deterioran enseguida, y te ves caminando con la bici por
una playa de rocas. Un mayor puede aguantarlo pero a un niño de siete años, lo
fundes. Nuestro punto de
partida ha sido al final de Marina d´Or, o el que tiene hoy, porque mes a mes
avanza hacia el norte el monstruo. Esta zona la conozco bien de cuando era
chaval e íbamos de camping, o simplemente a pasar el domingo con una tortilla de
patatas bajo un eucaliptos. Estaba irreconocible, y como es normal en la
estupidez del hombre, ahora se dedican a regenerar cosas que hace tiempo se
cargaron. Están montando una enorme pasarela de madera que llega hasta
Torre la sal, que
tiene que estar muy bien para pedalear este invierno. También están regenerando
las dunas que conocí en su momento.
De esta forma hemos llegado a unas casitas viejas,
que se llaman Torre la
sal. De ahí hemos tomado el
circuito ciclable.
Nos hemos perdido un poco pero preguntando, hemos encontrado el correcto. Uno
estrecho y sembrado de pedruscos donde mi hijo me ha demostrado que controla
mucho mas que yo con la bici. Hemos hecho un descanso con merienda en una
especie de puente
mirador, porque había un poco de sombra. Continuando por este camino, nos
hemos encontrado con
otro que lo cruzaba y que nos llevaba de nuevo hacia el norte. Poco a poco
nos hemos alejado de la playa, y por aquí era mucha ya la presencia del hombre
en forma de huertos. Tras unos tres kilómetros el camino gira a la izquierda y
llegas a uno asfaltado que va hacia el norte. Vas un trozo pegado a la vía.
Hemos encontrado dos norias en decente estado de conservación de las que se
utilizaban antes para sacar el agua de aljibes.
Los apartamentos de Torrenostra,
ya se veían cerca, cuando ha aparecido de nuevo la señal que indicaba el
circuito ciclable. Lo hemos recorrido sin apenas detenernos porque ya teníamos
ganas de llegar a nuestro destino, donde nos esperaban para recogernos. Una
torre de observación
está estratégicamente colocada para poder disfrutar de las lagunas que hay
enfrente. El encontrarnos de nuevo con el mar, con el sol poniéndose, y el agua
en calma, ha sido muy agradable. A mi al menos me ha traido recuerdos de
la ultima vez que estuve allí, aunque fue por mar. Han sido poco mas de 14
km. en dos horas y media, con un calor y sol ya respetables. Las paradas eran
frecuentes, pero bueno, cuando vas con niños y por una zona que no controlas, la
cosa funciona así.
|