TEST DE POLIPRO STRENC

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El sábado había quedado muy temprano con Pepe, en Benicassim. Nuestro lugar de encuentro tenia que ser a mitad de camino entre Benicassim y Oropesa. Sin embargo mi habitual pereza a la hora de levantarme de la cama, hizo que cuando salía de la playa con mi kayak, el ya estuviese dentro del agua esperándome. Le pedí disculpas, y a la vez le di las gracias, porque salir a remar con el es casi garantía de una mar estupenda. Hacia dos meses que no nos veíamos, y teníamos bastantes cosas que contarnos. En vez de regresar hacia Oropesa, de donde venia Pepe, decidimos continuar hacia el sur. El cielo estaba lleno de nubes muy, muy grises, y ese día el sol no iba a salir. En el horizonte se apreciaba esa bruma que indica que llueve a lo lejos. Las montañas que estaban frente a nosotros tenían su cima cubierta de nubes. Me gusta navegar así porque remo con la inquietud de que en cualquier momento el cielo va a descargar, de lo lindo. Íbamos cerca de la costa a un ritmo muy tranquilo, procurando ir parejos con tal de que nos pudiésemos hablar mejor.

Hoy estrenaba un nuevo calzado que son los Crocs. Cómodos, ligeros y mojables. Los puedes encontrar coloridos y tampoco huelen. Flotan y cuando hace frío los combino con los calcetines de Reed. Por sacarles defectos, no son para largas caminatas, o caminar entre las rocas si llevas los pies mojados. Tampoco se llevan bien con las piedrecillas. Por contra su tira recoge muy bien el talón cuando vas sentado en el kayak.


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CROCS PARA KAYAK

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A esa corta distancia de donde están los bañistas, las medusas comenzaron a aparecer. Eran de un tamaño considerable, y vistas desde
fuera aun parecen más grandes. Su color es marrón, y si las observas de cercas ves su superficie llena de filamentos. No era la primera vez que las veías, pero si que me hacia gracia el pequeño grupo de pececillos que suele acompañar a cada ejemplar. Estaban muy cerca de la superficie, una incluso parecía querer salir fuera del agua para respirar….Habían tantas que era imposible evitarlas, y a una le di con la pala de lleno…..espero que no me lo tenga en cuenta.

Le propuse a mi compañero hacer intercambio de kayaks, y estuvo de acuerdo. Paramos en una playa, y yo me puse el Polipro Strenc. Entré precipitadamente al agua, de ganas que tenia de sentir un kayak diferente a mi Ysak. Con las primeras paladas noté la mayor velocidad y el mejor deslizamiento. Las sensaciones eran muy diferentes a mi embarcación habitual. Este kayak lleva pedales de timon, y estaban muy blandos, con lo cual era imposible apoyarme en ellos. Tenia que forzar mucho la flexión de las piernas para que apoyase bien en los lados del kayak. Pronto se me cansaron las piernas, y el control en los movimientos no era adecuado. También notaba ir unos dos centímetros más alto, respecto mi Rotomod. Esto aumentaba la sensación de inestabilidad. Tampoco no podía apoyar en exceso los riñones, porque la riñonera la notaba muy baja, y estrecha. Por contra podía recostarme mucho hacia atrás, me imagino que ésto será muy útil para esquimotear. A pesar de no ser la posición cómoda si que apreciaba que era mucho mas fácil de mover este kayak que el mío. También es simple oscilar la embarcación de un lado a otro. Vaya que la estabilidad primaria no es gran cosa, pero una vez tomas confianza puedes ponerla muy de costado.

Estoy seguro que con unos tacos de espuma bien colocados en el kayak, me hubiese sentido más seguro y dominador de la nave. Lo que si que veo de difícil solución es que olvídate del apoyo de los pies en los pedales. Mi compañero, sin embargo no pudo acoplarse mi kayak Rotomod Ysak. Iba tan embutido y con una posición tan forzada que me pidió enseguida que le devolviese el suyo … Pronto se acabó el trato


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Conclusión: cada uno tiene su kayak, en el sentido de que debe modificarse su interior para sentirse a la embarcación “puesta” como unos pantalones. Retomamos cada uno nuestra embarcación habitual, e iniciamos el regreso a puerto. A poco de dejar la torre Colomera, el mar se puso bastante mal. Intentamos separarnos un poco de la costa evitando el rebote de las olas, pero no mejoró mucho la cosa. Las olas nos venían por el costado de la derecha, y alguna rompía incluso encima nuestra. La verdad es que lo pasamos mal, y yo personalmente me dediqué mucho rato a pensar simplemente en no volcar. Creo que ha sido la situación más comprometida en la que he estado en el mar. Tres o cuatro olas me rompieron encima, y una casi me hace volcar. Al menos mantuve la calma, hasta llegar a puerto. Antes de desembarcar, volqué de forma intencionada. Hacia un año que no lo intentaba, y todo salió perfecto. Sin embargo la subida con el flotador de pala, fue un fracaso. Tengo que aprovechar los días de calor que quedan con tal de que salga perfecta esta maniobra de autorescate.

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