INICIO       MATERIAL       LINKS       DIARIO       VIDEO       BUSCA       NOTICIAS

 

   
     
 
MAR, EL PODER DEL MAR
Compartir

 

   TRANSLATE  

Hoy he salido de trabajar y me he ido directo a navegar. Tal como llegaba a la calle, donde se divisa el mar me di cuenta de que hoy no era día para remar. Los borreguitos dominaban la mar. Por si alguien no lo sabe se llama así a la espuma blanca que levantan las pequeñas olas. He subido al apartamento para ver como se veía desde lo alto y la mar parecía un poco mas navegable.

 

Me he plantado en la arena y he estado a punto de no entrar. Hasta habían dos surfistas cogiendo olas, algo muy raro en esa playa. Conclusion, las olas solo se aprecian muy de cerca. No tenia miedo de pasar la rompiente, pero no veía nada claro que después el mar me permitiese remar un rato. Y además iba solo. El ir en compañía da mas confianza pero también sirve en ocasiones para cruzar una línea , que no deberíamos.

 

He cruzado las olas que me han salido al paso, pero me he dado cuenta que mas allá el mar estaba hirviendo a lo bestia. El viento tenia fuerza, y agitaba todavía más la superficie. Y es que las olas siempre se ven pequeñas en las fotos y desde la orilla. En vez de retirarme he aprovechado que no habían socorristas, ni banderas ni bañistas para estar surfeando. Desde los tiempos del Ocean Duo que no me dedicaba una sesión entera a jugar con las olas

 

La cosa ha estado divertida, y han salido unas cuantas surfeadas que me han hecho chillar como una loca. He vuelto a recuperar las sensaciones que creía perdidas. Porque surfear olas son eso, sensaciones. No hay que tener miedo a coger velocidad con el kayak, y cuando te subes a la ola, debes timonear con la pala para no perder la perpendicularidad . Y todo debe hacerse con serenidad , e intentando no separar mucho la pala del cuerpo para evitar lesiones. Digamos que mi moral se ha recuperado después de algún revolcón reciente.

 

Y está bien surfear, pero luego debes girar el kayak en la orilla, y volverte para cruzar de nuevo las olas, y eso cansa. Ya he comentado mas de una vez que mi Naranjito tiene la proa muy baja, y eso se nota cuando las acometes. Cuando pillas la ola rompiendo,  parte de ella recorre la cubierta y te golpea el cuerpo literalmente. En ese caso , el único peligro es que ese impacto te haga aterrizar mal  y volcar. Debes ser muy intuitivo para saber si esa ola que viene hacia ti en que momento va a romper, y si vale esperarla o remar hacia ella. Y en un día como ayer, entre ola y ola no hay pausa, y poco da para pensar. Es como cruzar un pasillo de fuego. Hay que tirar hacia delante sin parar.

 

Con la pilas "moralina" cargadas me he animado a acudir tres escolleras mas allá hasta el Torreón . Las olas, bastante tontorronas para estar tan lejos de la orilla me venían casi de cara. Las venia venir, y las negociaba mejor. A la vuelta, casi no las veía cuando me entraban , y pese a que no te hacían surfear te desplazaban cosa mala. Pero antes de todo esto he estado en la calita del Torreón donde no llegaban las olas, haciendo apoyos. Incluso me he animado a probar el ballance brace pero como no podía ser de otra forma, me he ido al agua. Lejos de arrugarme, he estado subiendo al kayak con el agua en los muslos. Y de ahí a sentarme en la cubierta y otras chorradas. Ha sido divertido.

 

Y ha llegado el momento de dejarlo , con la promesa de repetirlo cuando la playa lo permita,  y vuelvan las olas.

 

 
 

INDEX

 

Creative Commons License