Ha comenzado para nosotros una nueva temporada de kayak
familiar. El mar tenia una pinta parecida al
debut del año pasado, pero esta
ocasión en vez de ir a mejor el tiempo ha empeorado. Esto no ha llegado a ser gran problema
. Sobraban ganas e ilusión por parte de ambos "marineros".
Hoy teníamos un nuevo invitado que debutaba. Se trataba de nuestro nuevo kayak
doble, un
Riot Polarity. En realidad lleva los anagramas de Sun
Kon Tiki expedition,
pero desconozco porque se vendió en Europa con esa denominación. En España no
es fácil encontrarlo, y este en concreto tiene unos cuantos años aunque muy
poco uso. La pena es que su antiguo propietario, lo tuvo mucho tiempo al sol,
con lo que una parte del plástico se ha descolorido mas de lo deseado.
Aquí
cuento mas cosas de la historia de este barco.
Nos hemos echado al agua, tras la foto de rigor
hecha por el guiri de turno. Las sensaciones han sido buenas al instante pese
a que es un k2 que parece que se mueve mas que el
Oasis. No las tenias todas
conmigo porque no sabia como se comportaría ese enorme túnel del casco. Como
mi hijo veía que no remaba porque me estaba acoplando al timón, y su sistema
de pedales, me ha pedido la pala. Me dejé la suya en casa, y solo teníamos
una. Se ha empeñado en remar el, lo hacia genial , y no se cansaba el
tío ! Definitivamente tengo que jubilar su cutre pala, y comprarle una en
condiciones. Lo que no se es si invertir en una de verdad (tipo
Lendal
Gremlin) o ya pasarle a una esquimal hecha por papi. Al final me he salvado
porque llevaba la Werner atada con la goma y estirando he conseguido
convencerle que le tocaba a papi remar.
Nos hemos plantado en las Playetas, donde está
el "santuario de erizos". Por desgracia el sol se había borrado y no era el
día ideal para ver fondos. Mi hijo se ha mosqueado un poco, y por ello he
tenido que sacar el plan b, justo cuando las gotas de lluvia aconsejaban
ordenada retirada. Nos hemos acercado hasta los pies de la torre de la Corda.
Desde allí se tienen unas vistas muy buenas de la
vía Verde de Benicasim-Oropesa. Me hacia gracia porque la mayoría de gente que circulaba
por ella nos señalaba. Me imagino que dirían "mira que pirados".
Aprovechando que el mar estaba bastante
aceitoso, hemos ido muy cerquita de las rocas. Así que de esa forma hemos
pasado (y tocado) la roca de la suerte, el estrecho del pirata ahogado, y la
gruta del naufragio. Y como no , la vieja torre, por un momento se ha
convertido en el castillo mágico. La suerte es que mi niño todavía se cree las
trolas de papá. De todas formas me parece que pronto no harán faltan mis
mentiras. Me da la sensación que mi hijo ya aprecia eso que solo el kayak
ofrece: navegar tocando las piedras (literalmente).
Saludando
a nuestro publico que estaba en lo
alto de la vía verde, nos hemos dado la vuelta. Mi hijo ha reclamado de nuevo
remar con la pala de papá y no me he podido negar. No quiero ni pensar lo que
pensarían si alguien nos miraba desde arriba. El padre saludando , y un
niño de ocho años remando por el. Me pondrían de abusador, para arriba. Para
"disimular" he remado con las manos desnudas, pero hay que ver lo
fría que
estaba el agua. Hemos hecho una parada para que el niño hiciese pis, pero creo
que hubiese valido la pena que se lo hiciese encima. Ya no recordaba lo
difícil que es sacársela cuando un lleva un mono de neopreno, como ha sido el
caso.
Y poco más ha habido que contar en este debut
con el Riot, y el estreno familiar con el kayak. En este triangulo ( mi hijo ,
el Riot y yo) todos hemos quedados contentos los unos con los otros.