No me gustan los blogs con música. Pero te
aconsejo que subas el volumen del ordenata, respires hondo, y pulses
aquí, porque ésta ha sido la banda sonora de
mi navegación. Una forma genial de saludar a la primavera.
Esta mañana el despertador ha sonado muy pronto
(demasiado). Esta vez me he levantado , puesto que mi
primera pala esquimal me
esperaba para debutar. Ahora puedo admitir que alguna vez una crónica del
diario
del kayak se ha quedado entre sabanas y la almohada. El sueño pudo más , y
se perdieron para siempre aquellas paladas, y las palabras que lo iban a
contar. Pero hoy no ha sido así, y a la media hora estaba
en la orilla. El kayak ganó a la almohada.
El día estaba plomizo, y cubierto, pero la
temperatura era buena, y el mar pastoso. Menuda forma de recibir la primavera.
Ale, que este invierno ha sido fresco. De hecho nunca había tenido que
utilizar tanto el
Touring Cag de Reed. Ante ese panorama me he puesto a cantar la
Primavera Trompetera, para llenarme de energía, y saludar al (futuro) buen
tiempo. Esta canción le pone las pilas hasta a Pinocho. La
Werner ha empezado la jornada en
cubierta. Tras pelearme con el cubre
Reed, he dado mis primeras paladas con mi
nueva pala. No va mal si bien, me ha costado evitar esa ligera vibración que
te muestra que algo no estas haciendo bien en la palada. No va tan fina como
su
madre, y falla en lo mismo: tiene demasiado corta la parte central. Al
minuto ya estaba con ganas de salir y darle al cepillo, para que adelgazase
esa zona. Aun así, he estado remando con ella un buen rato. Parecía que
conseguía un mejor movimiento (no notaba el bbrrrrre), cuando he comenzado a
notar que aparecían rozaduras.
Sin dudarlo, me he pasado a la
Cascadia, y ha
sido como salir de ver Metropoli, a tragarte Avatar (la cual no he visto). No
quiero entrar cual es mejor o peor, pero el rollo es muy diferente. Ha sido
gracioso ver como la esquimal sobre cubierta se metía en el agua cuando el
kayak cabeceaba. Y remando que te remaré, he llegado hasta el final de
Benicassim.
A la vuelta he retomado la esquimal otro rato.
Esta vez tenia un pelin de viento y olas a favor, y aun así las sensaciones
eran positivas remando con ella. Cuando la he vuelto a dejar en cubierta, olia
a pino . Este olor me ha acompañado toda la travesia y es cuanto menos
chocante sentir ese olor dentro del agua. Con la
Cascadia he puesto la directa
y he regresado hasta el punto de partida.
Al final no ha llovido, ni he pasado frío, y el
mar ha estado muy navegable. Hoy el sol no ha sido mas que una bombilla de
bajo consumo en el cielo. Hago buen balance de este día de navegación, y mi
estreno con la pala que yo mismo me hice. Ya tengo ganas de ver como se
comporta después de la dieta que pronto le espera. Se le va a quedar un
tipito......