Para mi el kayak nunca ha sido
una terapia ni un bálsamo. Pero me da momentos de felicidad y paz. O por
decirlo de otra forma me mantiene la cabeza ocupada con todos los estímulos
que recibe. Y creo que la clave de esa sensación, es estar rodeado por mucha
agua, que es un medio y una amenaza a la vez. Decididamente , hoy me ha
hecho pasar un buen rato mi vejo
Ariel. La tarde habia empezado con un aire
veraniego total. Calor húmedo del que se pega, sin sitio para aparcar y playa
petada de cuerpos al sol. Acudía a remar de forma minimalista, con lo
imprescindible, porque no tenia mi equipo. Eso si, no he dejado en casa mi
pala esquimal de pino. Tras probarla la habia afinado en sus formas de forma
que pesase menos y que se llevase mejor con mis manos. También habia reforzado
con Araldit (epoxy) sus extremos y untado generosamente con aceite de teka.
Esto último le proporciona muy buen tacto si remas con las manos desnudas. Si
dejas la madera sin aceitar, cuando la mojas se abren los poros y se vuelve
muy áspera al tacto.
Hemos entrado en el agua sin
encantarnos por si venían los socorristas. Eso si, cuando he cerrado el cubre,
y encarado las olillas de alguna forma he dejado en la arena todos los
berrinches y penas que me lastraban esta semana. No conozco otra actividad que
te ponga los sentidos a 100. Bueno, si hay otra pero, se hace en la cama
, en compañía, pero que no recuerdo la ultima vez que viví. Y con esas ganas
de dejarme llevar y simplemente disfrutar, he comenzado a palear.
Por fin creo que tengo la
pala a mi
gusto y me he sentido con ella mejor que la primera vez. Y lo mas importante,
sin necesidad de modificarla. Y eso que mi amigo solo hacia que decirme "yo le
quitaría algo más de madera....". Y tiene razón, pero en esto de aligerar una
pala debes saber cuando detenerte porque puedes poner en compromiso su
integridad. Y yo no soportaría ver como la pala que he hecho con mis
manos hace Cracks !!!. Además me gustaría que esta fuese mi pala habitual ,
pese a que es un poco rollo llevarla en el coche.
Charlando y mas que bañado, ahogado por mi propio
sudor, hemos navegado un rato hasta que hemos decidido darnos la vuelta.
Habia que estar en casa para ver la semifinal del mundial y no podíamos
estirar el tema. Y la brisa que se nos negaba nos ha dado de cara,
refrescándonos y convirtiendo el navegar en un placer. No hay nada como sentir
como se desliza el casco por el mar, y simplemente llevas el kayak por donde
quieres.
Luego en tierra, no encontré las penas que habia
dejado en la orilla. Solo espero que nadie las recogiese. Mientras limpiábamos
el material no pude evitar
poner juntos a
los dos Ysak , para ver las diferencias entre el mío (viejo) y el suyo
(nuevo). Yo solo pude apreciar formas diferentes en la bañera (la mia tiene
musleras) y quizás algo en la cubierta delantera. Los nuevos modelos están
fabricados en sándwich, mas resistente, y llevan un asiento grandote, mas alto
que el mío.. Fuera de eso, pocas cosas los diferencian.