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Estas pascuas he venido a
rescatar el
kayak after hours . Me he
llevado el kayak al apartamento de Benicassim, donde he pasado estas vacaciones
de okupa. Unos cuantos días me he pegado el madrugon. Nunca salía mas tarde de
las 8:00, y siempre estaba de vuelta antes de las 10:00. No remé todos los días,
pero casi. El tiempo no acompañaba y el frío y los nubarrones, han sido
mis compañeros. Todos los días aproveché un cuarto de hora antes de desembarcar
para jugar con las pequeñas olas de la orilla. El sea wolf, no es el mejor
barco para surfear en la orilla, pero algo me pude divertir, con las pequeñas
olas. Tampoco quería probar que pasa con tu cuello cuando una ola te revuelca
con medio metro de profundidad. Aun así pude hacer unos cuantos apoyos, y darme
cuenta que debo practicar mucho los del lado izquierdo. En definitiva se trataba
de aprovechar que en esta época somos los amos de la orilla.
Tiene miga aquello de remar solo.
Es aburrido respecto a remar en compañía, y resulta un poco duro tener la mente
ocupada. Cuando no tienes nada en la navegación que te haga centrar la
atención (entorno, paleo, el mar, compañero.......) te cansas demasiado pronto.
Tu eres tu propio enemigo.
Llevo un tiempo dándole vueltas
al tema de hacer un travesía en solitario, por aquello de lidiar con todos esos
"malos rollos" que te hacen bajar tu rendimiento. Me pide el cuerpo
tirarme un día por ahí solo navegando, eso si, por una zona conocida. Una vez
que tengo bastante autoestima en plano físico, quiero ponerme a prueba en el
plano mental. Creo que la clave de todo está en tener la seguridad de
poder afrontar con éxito cualquier percance, especialmente el vuelco y
reembarque. Este aspecto tiene que ser prioritario este verano. Espero que el
curso de eskimo de
Carlos, sea clave en el tema seguridad.
Y bueno, de esta forma he podido
compatibilizar el kayak con los niños, la mona, la cometa, la longaniza..... y
todas esas cosas típicas de la pasqua en la zona de Levante.
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