PANTANO DEL SICHAR

pantano del sichar

Antes de estrenar la matricula de la CHJ en el rio Mijares, tuvimos la ocasión de navegar por el Embalse del Sichar. Este pequeño pantano también llamado del Sitjar pertenece al Mijares, y se encuentra cerca de Onda. Durante casi 10 años ha estado cerrado a cal y canto a cualquier actividad por culpa del Mejillon Cebra. Durante más de 30 ha estado en mi memoria junto al niño que alguna vez fui, puesto que he ido unas cuantas veces a pasear o hacer el dominguero. Es por ello que cuando habia permiso no tenia, kayak, y cuando tuve kayak no habian permisos. Ahora que tenia, permiso, kayak y niños para compartir el momento, era la oportunidad. Además estaba el valor añadido que estaba muy bien de nivel ahora, puesto que demasiadas veces sufre el azote de las sequias. Recuerdo más de una vez haber tenido que pasear unos buenos minutos hasta la orilla, mientras hoy bajabas del agua y hacias CHOFF.



El plan estaba muy bien puesto que en el punto de embarque, hay un sitio donde pasar el día, comer y pasear. Asi que mientras mi hijo y yo navegabamos con el kayak doble dejábamos al resto de la familia preparando el picnic.

pantano sicharpantano sicharpantano sicharpantano sichar
embalse sicharembalse mijarespantano sicharpantano sichar

Las primeras paladas fueron emocionantes y asi se lo transmitia a mi hijo “seguro que somos los primeros en muchos años en remar por aquí”. Tenia como referencia unas islas que se forman entre nosotros y la presa, pero aun así me despisté tomando un rincón equivocado del embalse del Sichar, que no tenia salida. Ya en este despiste notamos que en algunos puntos el viento daba duro por rachas. Pensaba que era normal por la hora del día puesto que a eso de las 12:00 se levanta una brisa. Lo que luego me enteré es que habia alerta por rachas de mas de 70 km/h. Los del mar pensamos que solo el viento pega duro y es peligroso en agua salada, y eso de salir sin ver la previsión es  un error que no debo volver a cometer. En un embalse donde el viento se encajona, puede ser letal, especialmente si vas con un niño y con un kayak que es una caja de zapatos.

pantano sicharpantano sichar en ribesalbespantano de Ondapantano de ribesalbes
pantano-sichar-013pantano-sichar-014ribesalbespueblo de ribesalbes
puente de ribesalbespantano del mijarespantano-sichar-019pantano-sichar-020

Salidos ya del rincón sin salida y encontramos la parte del pantano del Sichar que llevaba hacia Ribesalbes. Este pantano del Sichar es alimentado por el rio Mijares, y si ibamos hacia Ribesalbes encontraríamos el río. Y con tanto nivel de agua las expectativas eran de navegar un buen trozo. Por fin tras un recodo vimos el pueblo a lo lejos pese a que el viento nos frenaba bastante por momentos. Además mi hijo se había hecho una ampolla y había dimitido de lo de remar.

El paisaje de Ribesalbes desde el rio no estaba mal, para ser un pueblo post industrial. Tampoco vi ningún sitio muy bueno para embarcar aunque también es verdad que con el pantano tan alto habían zonas inundadas, y en algunos puntos basura acumulada. En todo caso me pareció que el pueblo vive a espaldas del rio Mijares. Una pena porque un entorno así es una oportunidad brutal de ocio y deporte. Decir que la CHJ no ponga facilidades, y que cobre 75 eur por permiso de navegacion tampoco ayuda.

pantano-sichar-021pantano-sichar-022pantano sicharpantano del sitjar embalse sichar

Remamos y remamos, pasando el pueblo de Ribesalbes hasta que el rio Mijares se convirtió en una maraña de vegetación donde apenas brotaba agua entre unas rocas. Ya no habia profundidad ni tamaño para continuar con nuestro enorme kayak doble, que no está pensado para torear en esas plazas. Fué momento de dar la vuelta en busca de la comida. El regreso fue diferente porque por momentos teniámos rachas brutales de viento (por suerte) a favor. Con levantar cada uno su pala y ponerla como una T, ya avanzábamos. Brutal, era lo nunca visto.

Después de la comida aun quedaron ganas de dar una vuelta con mi hija por una parte del embalse a resguardo del viento tan duro. Fue gracioso comprobar que después de tantos años de prohibición, los peces no se asustaban de ver una embarcación y se arrimaban a nosotros.

Facebooktwittergoogle_plusmail