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Habían sido varios los intentos
de probarlo, aunque sinceramente tenia miedo de salir yo solo con un kayak tan
estrecho (53 cm.) y a priori para palistas avanzados. El domingo además de un
día soleado y mar de aceite, me acompañaban los amigos
Key y Tambucho a lomos de
sendas sea wolf.
Dentro de mi
sensibilidad de corcho para este y otros muchos menesteres de la vida, voy a dar
mi pobre opinión acerca de este barco.
Los temores pronto se tornaron
en agradables sensaciones. La postura me recuerda a mi
Ysak. Puente muy bajo
piernas poco flexionadas, y “sintiendo” mucho la riñonera. Para mi no es muy
cómoda, pero otros compañeros me han comentado que está muy estudiada la
posición, y que es un kayak para palear durante días. La jornada apenas duró mas
de dos horas con desembarco por medio, con lo que este aspecto no lo puedo
valorar.
También me gustó la sensación
(no se si óptica) de lo cerca que va el borde de la bañera del agua.
Me ha
impresionado la velocidad que alcanza este kayak en el agua, y lo rápido. No
probé nada tan veloz en plástico. Resulta muy ligero al paleo, y acelera con
mucha rapidez.
Otro aspecto
asombroso ha sido lo fácil, intuitivo y seguro que es cantear con el. En ningún
momento tuve la sensación de que “me iba”.
Quizás mantiene
menos el rumbo que mi sea wolf, que va recto como una flecha. Pero a la hora de
girar sobre si mismo, o cambiar de dirección es muy ágil, y obedece como un
potrillo.
Pocas veces he tenido la
sensación de lamentar llegar a puerto para bajar del kayak. Ayer fue una de
ellas. Solo espero al día de tener la oportunidad de poder probarlo de nuevo,
con mar movida, y saber como se porta con olas de popa.
Con la experiencia que he
tenido con este Nordkapp, me ha encantado este barco. Ahora solo me falta saber
como me manejo con el con mala mar, para salir corriendo a pedir uno rojo (lava).
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