|
Este verano es como el pasado, con bastantes días
de mala mar. El sábado mi hijo y yo fuimos con ilusión a Canet a dar una vuelta.
El mar tenia muy mala pinta, con previsión de ir a peor. En
poco tiempo era la tercera vez que acudimos y no podíamos salir. El chasco para
el niño era mayúsculo. El es muy pequeño y con seis años todavía no tiene una
idea de lo que nos podía hacer una sola de aquellas olas. Además tampoco se
trata de truncar su ilusión marchándonos otra vez sin remar. Echamos el Oasis al
agua, y salimos hasta la bocana un par de veces. Tomando las olas en paralelo no
había gran problema. Pero si te cogian de popa te llevaban muy rápido hacia la
zona de rocas. La dificultad en maniobrar , girar y salir de la rompiente.....me
quitó las ganas de jugar lo más mínimo.
Algo en lo que me fijado es que a los pescadores les es igual
como esté la mar, pero a nosotros no. Improvisé y estuvimos navegando por el
interior del puerto. Jugamos a leer los nombres de los barcos, y a contar los
motores de los barcos. Con algo de imaginación , hasta un viaje por dentro de un
abigarrado puerto, puede ser divertido. Mi hijo pregunta mucho, y hay cosas que
no las se y me las invento. Otras como "papa porque la gente tira basura al
mar??" me dejan algo descolocado, y simplemente no se que contestar.
Nuestra jornada acabó como otras
muchas frente una cerveza, una fanta y un copioso almuerzo. Mi hijo contento por
haber navegado, y yo por haber aumentado su ilusión. Y es que ya se sabe , "al
mal tiempo......buena cara...."
|