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Hay veces que deseamos un destino
exótico y lejano cuando despreciamos nuestro entorno cercano. Por el limite de
mi ciudad,
Vila-real, pasa el
río
Mijares (Millars) en su tramo ya final,
buscando su final en el mar. Los ríos "me ponen" , y este que es el
mío,
y que está ligado a muchos de mis recuerdos infantiles tiene algo de especial. Desde
hace poco tiempo , los municipios de la ribera y la
CHJ, se
están poniendo las
pilas y están regenerando el cauce de forma que sea atractivo para recorrerlo, y
como antaño, refugio de muchas especies. Esto se traduce en que como se espera en
un río, en gran parte de este tramo corre el agua !!! (detalle que antes no
sucedía).Han creado algunas lagunas
y han mejorado otras que ya habían naturales. están los caminos
razonablemente señalizados y aplanados, y limpios de vegetación (algo básico en
algunos tramos). Luego hay paneles
informativos y
torres y
puestos de
observación. Y como no, eso que gusta tanto a los domingueros y políticos como
las mesas con bancos y vallas. Hoy por hoy, está muy bien visitarlo.
El recorrido se puede dividir en dos tramos. Uno más
alto en la margen de
Vila-real y otro en la parte de
Almazora, que empieza un
poco mas abajo en la confluencia del
Mijares y la
Rambla de la Viuda. El
tramo
superior es ideal para caminar con niños, pero no para ir en bicicleta con
ellos, puesto que es muy estrecho en algunos lugares. Llevas todo el rato a la
izquierda al río con un mucha agua, y entre mucha vegetación.
Pasas al principio
por una cascada artificial que enamora a los crios, y al final por pasos
excavados en la roca. Este tramo finaliza a la altura del Pantanet y el puente
de Santa Quiteria. Pasando por debajo de este llegamos a un antiguo molino, y
luego a la assut de
Almazora. Aqui acaba el
río como tal, y aparece mas adelante
en forma de arroyos y lagunas. Continuamos caminando hasta que llegamos a la
altura del puente del ferrocarril donde vuelve a aparecer el río en una laguna,
y el camino empieza a ser transitable para las bicis. Por contra, el camino se
vuelve un poco polvoriento y con poca sombra.
Iniciamos nuestro camino un poco
mas abajo, cerca del puente de la carretera que une Borriana con
Almazora. He
hecho un croquis muy aproximado de la ruta, puesto que llevaba mi Gps, pero ese
día se lo tomó libre. Mi idea era hacer el recorrido desde mi casa hasta el mar,
pero la comandante me dijo que no, que era demasiado peligroso (que sabrá ella).
Esta ruta la hacia muchas veces cuando me iniciaba
en el MTB, y me trae buenos recuerdos ahora que vuelvo con mi hijo. Y las
sensaciones son mejores cuando está todo mucho mas bonito. Los vertederos de
basuras ya no están. El camino es un secarral pero a la derecha llevas el agua,
y lo que es mejor esta verde y bulle la vida. Durante buena parte del trayecto
no vas pegado al curso del agua, pero con desviarte un poco llegas a ella.
Puedes pararte a observar las aves, pero te recomiendo prismáticos y algo que te
proporcione sombra.
Los últimos ochocientos metros se realizan sobre un
talud de varios metros, que da una visión privilegiada del tramo final del río.
Estos son los mas bellos, especialmente si los pillas con la luz del atardecer
como nosotros. El río muere en una
enorme laguna, donde han instalado una
plataforma de madera. Desde ahí se divisa la playa de piedras, y el agua del
mar. Nosotros vimos sin dificultad patos, y peces brincando fuera del agua. Por
esta zona hay unas cuantas construcciones mas cerca de una chabola que de una
casa. El entorno ganaría si no estuviesen.....pero es lo que pasa cuando durante
años has hecho la vista gorda con las edificaciones ilegales.
Los que no prefieran volver sobre sus pasos, pueden
seguir el camino que lleva hasta la playa de
Almazora, pasando antes por una
especie de cauce seco. Es de las poblaciones de costa mas feas del mundo, pero
siempre te puedes tomar algo fresco.
El tramo final de la desembocadura del
Mijares
reúne
todo lo necesario para ir en bicicleta acompañando a niños: desnivel cero, buen firme y un
entorno muy atractivo.
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