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MASTER OF KAYAK

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Ya he navegado en el 2013. Después de aplazarlo demasiadas veces, mi alumno (i amic) Pascui ha venido a recoger su master en esto del kayak, después de su bautismo, unos 13 meses atrás. El tiempo pasa mas deprisa de lo que parece, y es difícil quedar con alguien que es un entusiasta del slack, el ski, las carreras de montaña......y una lista que acabo aquí porque daría para toda esta crónica. Después de la experiencia anterior, el chaval tenia ganas de repetir. Decir una vez más que siempre intento mimar a toda la gente que se anima a probar con esto del kayak. Que no se cansen , que las condiciones sean muy buenas, y que todo sea divertido. La clave es ponerse en la piel del novato, y olvidar lo freakie que has llegado a ser en esto de la piragua.

Esta vez el escenario ha sido un viernes tarde, con el mar con restos de temporal, pero sin viento y un solecito generoso. Todo muy bien, pero con la espada sobre la cabeza que teníamos solo tres horas de luz. Como en la anterior ocasión, le resultó mas cómodo mi Naranjito, pues le dejé este barco y mi mejor pala: la Werner Camano. Con la suerte del principiante salió sin mojarse al salvar las olas orilleras. Yo entré cuando rompían y dos me mojaron, aunque el agua fría me supo a gloria. La cosa empezó bien, incluso demasiado porque creo que mi alumno, tenia muchas ganas por correr. Yo por mi parte estaba a lo mío, a sentir la palada con mi vieja Werner Cascadia.

Pero como en el catre, la rapidez ,o las ganas de llegar antes no son siempre buenas, y mi amigo se empezó a diluir como un terroncito. Cansado ?? No. Un dolor de riñones que fue in crescendo y que nos obligó a desembarcar cuando llevábamos menos de 2 km. Y es que "encerrado" en el pequeño habitáculo de un kayak,  en medio de mucha agua, y sin estar familiarizado , agobia. Una vez mas vuelven a mi, recuerdos de novato en el kayak. Y queda demostrado que la postura en el barco es clave, y cada uno debe acomodarse a la suya particular.

Nos hemos quedado con las ganas de un posible encuentro, con el otro Carlos, el bueno. La cita era en el agua, cada uno con su discípulo, pero no ha podido ser. Nos hemos vuelto de nuevo a la playa de origen. Y allí ha venido lo bueno. Yo he salido muy cerca de la escollera, para ver una chavala que miraba melancólica el mar. En eso que ha venido una ola pequeña, y la he intentado surfear. Al no estar perpendicular, la ola me ha girado por completo y me ha llevado en paralelo a la orilla un buen trozo. Todo iba bien, hasta que cuando la ola se ha muerto me he desequilibrado y he caído al agua en un palmo de fondo. La sorpresa ha venido al dar la vuelta al Ysak, porque la tapa del tambucho trasero no estaba. Mientras mi compi  unos metros mas hacia allá también estaba en remojo como yo. He dejado el kayak inundado en la orilla mientras me marchaba como un loco a buscar la tapa, que ya tuve una experiencia para saber que no flotan. Si has buscado algo en la orilla ,sabrás que las olas depositan una capa de arena que lo oculta todo. La cuestión es que peinando la el fondo me he ido bañando más y más con cada ola. Ha sido un subidón haberla encontrado, porque la daba por perdida. Y todo porque los señores distribuidores, se pasan con sus precios. Ya mojados, entre risas y la euforia del atardecer, hemos acabado en un chapuzón, en pleno enero. Solo con ver nuestras caras creerás que ha sido genial.

Limpiando el equipo me he dado cuenta de que algo me faltaba, y es que el soporte para grabar video, ha debido salir del tambucho y caer. Moraleja, el mar siempre gana y se lleva algo. Si algo no quieres perder, atado lo tienes que tener.

 

 
 

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