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Animados por los estupendos días
que tenemos, hoy ha empezado (en invierno) la temporada kayakera con mi hijo y el
Oasis. El
crío tenia mucha ilusión, no se si porque hacia tiempo que se lo prometía, o
porque estrenaba su completo equipo . El día era soleado pero al
llegar nos hemos encontrado con una importante niebla en la playa, algo que no
recuerdo en el lugar. La visibilidad era poca, y de hecho ni se veían las
escolleras de la playa. No había remado nunca en esas condiciones, pero estaba
el agua tan tranquila y conozco tanto la zona , que hemos salido.
Si vas con un niño pequeño no hay
nada como echarle imaginación para hacer la navegación mas interesante y
atractiva. De lo contrario el aburrimiento está ahi como una amenaza. Hemos ido comentando que estábamos en el mar del misterio, y es que
el se haya tragado la
película de Popeye, sabe de lo que hablo. El mar del misterio es un mar
tenebroso, brumoso y lleno de peligros, que
Popeye tiene que cruzar para rescatar a su padre. Puede que porque se lo
haya creido, hoy haya
remado de verdad durante un buen rato. Y es que me ha sorprendido con
un nuevo paleo muy bueno y fluido, siempre pensando que tiene siete años, el kayak
mide 66 cm, y que la pala es una castaña. Me ha gustado tanto que no he podido
evitar
grabarlo en video. Al menos ya no me hace tragar agua cuando decide darle
a la pala.... y eso es mucho cuando el agua está tan fria.
No teníamos mucho tiempo y hemos
llegado hasta las Playetas, hasta la zona donde el otro día vimos tantos erizos.
El agua estaba muy clara, y se veían incluso mejor. Le ha encantado ver tan de
cerca las algas, los erizos, y los miles de conchas sin amo. Teníamos ganas de
mas, pero hemos tenido que volver a la playa en busca de las chicas, para
aprovechar en familia el resto de la mañana. Conforme llegábamos a la playa se
ha levantado la niebla, y creo que para los dos ha estado muy bien el estreno de
la nueva temporada de kayak-familia.
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