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Hace años pensaba que mirar
el tiempo era cosa de personas que se hacían muy mayores. Claro que en estos
años se ha pasado de aquellos partes televisivos en el telediario, a info muy
detallada en Internet. En esos tiempos se ganaron fama de imprecisos, normal con
un mapa de esos y la ambigüedad de unas cutre-pegatinas. Hoy en día, raras veces
fallan, y pese que hay margen de error, aciertan mucho. Para muchas actividades,
la previsión meteorológica es clave, y el kayak, y la bici no se escapa. Ya he
tenido alguna
mala experiencia en la que he sido demasiado optimista, y lo he pagado
con unas mal sabor al final de la jornada. Cuando haces cosas con niños o gente
novata hay que tener la máxima prudencia con el tiempo.
Todo esto viene a cuento, de que recién pasadas
las fallas, y con una excelente previsión, ésta ha sido el estimulante para
atacar un nuevo objetivo ciclista infantil. Estoy hablando de la fachada litoral
norte de Valencia. Hacia tiempo que la estábamos apuntando, pero la habíamos ido
dejando por lo cerca que la teníamos. Valencia es una ciudad que han
dejado niquelada en los últimos años, y la zona que mira el mar ha sido de las
más beneficiadas.
Hemos elegido
Port Saplaya. como nuestro punto
de partida. Junto esta particular urbanización, hay un centro comercial de fácil
acceso a la autovia, y un hipermercado -esta prohibido citar marcas en esta Web
:) - con muuuucho lugar para aparcar. Bordeando la costa por el paseo, enseguida
nos hemos encontrado con el barranco de Carraixet. Buscamos la autovia, y un
puentecillo paralelo a la misma, nos muestra un bella estampa. Un reducto de lo
que un día fue la genuina huerta valenciana. La ermita dels
Peixets . Y digo yo
que debían haber peces porque en todo sitio similar de agua marrón y mal olor
siempre veo a unos señores, de esos que hablan raro y visten diferente, con las
cañas. Espero que alguien les diga que no deben comerse lo que cojan allí.
Pasado este lugar nos
encontramos con sitios de pinta marginal, y el
contraste de las pequeñas huertas que
apenas sobreviven, junto a las moles para que vivan gente guay. Y en esas que
nos encontramos con la Patacona, que es el nombre esta parte del paseo, que es
termino de Alboraia. Famosa por sus chufas y la bebida que ahora no recuerdo. El
paseo tira una línea casi recta que no para ni acaba hasta el puerto. Es una
zona muy nueva, donde hay bastantes viviendas sin acabar (me imagino que
por la crisis). Pese a que la derecha del paseo hay como un carril bici, hemos
ido por el medio entre las palmeras. Íbamos tan despacio que me dedicaba a
controlar la gran playa que hay. Aparte de un día 100% primaveral el mar tenia
una pinta genial para kayakear, y solo pensaba en que podríamos haber
recorrido la misma zona por el agua.
Nos hemos plantado ya en la
zona del Cabanyal, donde las casas modernas dejan paso a
edificios clásicos,
pero muy abandonados. Hay mucha polémica con esta zona que pretenden tumbar, y
edificar de forma pija. Y es una pena, porque son casas con mucho encanto que se
han dejado echar a perder de forma deliberada. Debidamente restaurado daría un
toque muy autentico y turístico a la ciudad.
El paseo finaliza en el
puerto. Allí hemos aprovechado para visitar toda la zona deportiva. Está muy
bien porque está todo abierto y hay zonas especificas para ir en bici. A
diferencia de otros puertos no tienes paletas de prohibido el paso a cascoporro.
Mi hijo se quedado alucinado con el
puente móvil
que cruza el canal que lleva al
muelle de la America´s cup. Yo también pero pensando en el pastón que ha
costado, para que este parado todo el año.
Puestos a pasear un poco, me
aproveché un poco y pedaleamos por todo el
puerto de la America´s Cup. La zona
está muy bien, puesto que no hace tanto tiempo que se ha celebrado la
33
edición. Un carril bici rodea toda la
parte externa del puerto, y a través de la
avenida del puerto enlaza con otro carril que te lleva al centro. Las naves de
las sedes de los equipos son como las tiendas cerradas de un centro comercial.
Mucho mural, mucho letrero, mucho merchandising.....pero todo polvoriento y con
ese gris que va dejando el abandono. Solo tenia algo de vida la base del
Alinghi. Pasando por el chulo edificio de la
autoridad portuaria, llegamos a
donde están los
mega-yates. Aun así, te puedes arrimar a ellos con la bici a
tiro de piedra. Insisto, todo muy abierto.
Continuando hacia el sur, buscando el área comercial
del puerto, pasamos por la zona que arreglaron para la F1. Yo que soy un
desencantado de este "deporte", debo confesar que también disfruté un poco. A
alguien como a mi no le deja indiferente que el carril bici,
pase por delante de
los boxes, y las marcas donde los coches paran en los reportajes. también
curioseamos pedaleando por el edificio que sirve de sala de prensa y podio. Todo
muy guay y muy chupi, pero no puedo dejar de pensar en que es un derroche
cuando tienes un
circuito de verdad, a unos kilómetros.
Y llegados a este punto , nos quedamos sin agua, y
las pilas comenzaron a fallar. El sol de casi veraniego, también dio su empujón
para tomar la decisión de volver.
En fin, por si eres de fuera
Valencia es un destino estupendo para pedalear y hacer turismo urbano. Y puedes
compaginar muy bien pedales y niños en , esta u otras
rutas.
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