KAYAK DE MAR EN OROPESA

kayak de mar qajaq viking

Tras muchos meses sin hacerlo, el sábado volví a remar con mis compañeros de club. Aproveche ese viaje para llevar mi YsakOropesa y tenerlo para futuros “alumnos”. Mientras descargaba el barco, escuchaba como rompían las olas con fuerza en la escollera. El mar no estaba muy mal, apenas soplaba el viento. No obstante había mar de fondo, y esto unido a que la bocana del puerto cada vez tiene el fondo más bajo, hacia que rompiese una importante ola por la zona donde salimos.

Con las olas de frente salí de puerto, y pronto me di cuenta que tenia que remar mucho mas lejos de la costa de lo que normalmente voy. Las olas eran de un tamaño considerable, y su depresión desplazaba lateralmente al kayak. No venían muy seguidas, pero cuando rompían contra las rocas demostraban la gran fuerza que llevaban, por el estruendo al chocar con la roca, y por la altura que alcanzaba la espuma. El día anterior se había instalado una ola de frío en la zona. El sábado salió soleado, y esto hacia que el paleo fuese agradable y entrases muy pronto en calor.  Tras muchas cábalas, había decidido salir con mi chaqueta Nino. Debajo solo me había puesto una camiseta de algodón para absorber el sudor. Las sensaciones eran buenas, aunque notaba que al estar menos ventilado, sudaba más de la cuenta, con la consiguiente necesidad de beber mas agua de lo normal. El cuello se puede abrir, y bajo las axilas también, con lo que se logra cierta ventilación. Creo que este invierno repetiré esta combinación. Solo encuentro unos inconvenientes. Hay que ponerse algo cuando desembarcas, porque te enfrías sudado, y la sensación de frío está asegurada. Los puños de látex, cuando metes el brazo en el agua dejan entrar agua, pero no salir, aunque debo comprobar si esto fue por culpa de llevar reloj.

A un ritmo muy tranquilo llegamos hasta el Hotel Voramar. Algún valiente se arrimó demasiado a los acantilados. Yo con mi sea wolf tan poco maniobrable, no me apetecía vérmelas con una ola enorme. Llegó el momento del desembarque, y dos compañeros volcaron pese a que las olas no eran grandes. El vuelco vino mas que por un error, por un apoyo no adecuado. Entre risas, se cambiaron los que habían caído al agua, y nos tomamos las cervezas de rigor. La salida fue divertida. Al final te acostumbras a ver que con el sea wolf, cuanto te llega la ola, la proa en vez de tirar hacia arriba, se hunde, y parte de la ola barre la cubierta del kayak y llega hasta a ti. Vamos que te comes la ola….. y este día, puedo decirlo más que nunca, porque tenia algo la boca abierta, y llegué a tragar agua. Ya en el agua, me quedé el último de un grupo de tres, que volvía hacia puerto con un ritmo muy alegre, y sin pausas. Aguanté sin problemas el ritmo de mi compañeros con sendos Valley Nordkapp de fibra, y Qajaq Viking.

Llegamos ya a la zona del puerto, y por suerte se continuaba formando la ola, pero con mucha menos fuerza. Después de estar toda la jornada diciendo “ya veréis que difícil al volver ” y la entrada fue muy tranquila.

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