JUGANDO CON EL KAYAK CUANDO EL MAR ES BANDEJA DE PLATA

kayak infantil

Estas vacaciones no están siendo muy kayakeras. Hay pocas ganas de remar, o mejor dicho mas ganas de dormir, que es lo que tiene la canícula estival. Además donde veraneo , en Xilxes (Castellon) el mar es bastante tontorron y este verano sin medusas , ha tenido mas tonteria que Mc Giver en un Ikea. Ésto, lejos de ser un problema ha sido una oportunidad de hacer otras cosas en familia. Y es que el que se agobia en esta vida…..es porque quiere.

Nos hemos dedicado a la pesca. Eso si de cangrejo, y en la escollera. Mas simple que el salpicadero de un Panda. De momento aquello de pescar en un kayak , lo dejo para cuando saquen la coleccion en fasciculos coleccionables (reservela en su kiosko habitual).

Otra alternativa a remar ha sido surfear con la tabla de bodyboard. Hemos tenido unas sesiones importantes. Nunca está de más darse un baño de olas, porque te enseña cosas para aquello de remar. Ver la secuencia de olas, adivinar cuando se arma, y cuando rompe con toda su fuerza. Estudiar cual es una niña y cual una tiarrona que te tumba. Todo ésto es útil para cuando pretendes salir por una playa con oleaje. El tema de surfear, no tiene nada que ver con el kayak y la tabla. En el primero coges mas velocidad y el rollo es que la proa nunca pierda de vista la playa. Con la tabla hay que pillar la ola justo antes que rompa, y dejarte caer como en un tobogan. Dicho asi resulta fácil pero tienes que jugar mucho con el reparto de pesos. Primero hay que poner el peso delante, para “caer” por la ola, y luego hacia el medio para estirar la surfeada, intentando ademas sacar las piernas del agua para que no te frenen. Ya llevamos algunos veranos de bodyboard mi hijo y yo, y este año hemos comprado una en la que puede ir un adulto y un niño. Ha sido muy divertido, y he hecho debutar en esto a mi hija de 5 años . Con un crio de 20-25 kg va genial. Con uno de mas de treinta kilos la cosa ya va muy justa por peso total, y porque la tabla queda pequeña con tanta barriga y michelin paterno.

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Las tardes que ya estabamos saturados de agua de mar, nos hemos dedicado a pedalear por la zona. Este verano hemos descubierto la
Marjal de Almenara y todos los caminos que la recorren. Es un humedal , recorrido por canales y con varios estanques enormes. Un verdadero oasis natural, donde puedes ver muchos bichos a poco silencioso que seas. Siempre ibamos al atardecer y era imposible que no te entrase la vena bucólica con esos tonos.

Y por fin llegó el dia en el cual al asomarme por el balcón por la tarde , no veia borreguitos en el horizonte. Como en la canción de Antonio Vega el mar era bandeja de plata ese día. Era la ocasión perfecta para que mis niños remasen y jugasen con el kayak de mar. Ya habia hecho algo parecido en la piscina pero tenia ganas de repetirlo y aumentarlo con agua salada. Puesto que habia bañistas y conozco a mi hijo , he considerado útil atarle el cabo de remolque. Por aquello de evitar el abordaje a alguna colchoneta dominguera, o que en plena emoción se alejase excesivamente de la orilla.

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El primero ha sido mi hijo mayor, y ha sido divertido y didactico aprender y practicar cositas basicas. Dejar que el solo embarcase y luego bajase del barco, bregar con las olitas orilleras, como coger la pala bien , volcar y salir, girar el kayak. Se trataba de eso, de volar solo, sin la tutela de papa y su kayak doble. La gente me miraba con atencion en la orilla. Pero seguro que era al verme como me hinchaba cual pavo al ver lo bien que lo hacia mi niño. Es verdad que el chaval ya lleva millas encima de un kayak doble, pero este era su debut serio en k1. La cosa iba tan rápida que ya queria irse solo, y protestaba cuando el cabo hacia tope y lo frenaba. Al final me ha sacado la promesa de que a la próxima navegaremos en sendos k1.

Luego ha llegado el turno de mi niña. Ahi se ha notado que todo le venia enorme, y que tenia muy poco manejo. O por decirlo de forma fina, todavia tiene camino que recorrer en esto del kayak. Al próximo dia lo intentaremos con la mini pala esquimal de su hermano, a ver si la cosa va mejor. Aun así, hemos ensayado las paladas mas básicas. Y cuando se ha cansado, hemos navegado juntos con ella entre mis piernas. Y con esta especie de cursillo improvisado, y haciendo el chorra papi (ahora me siento aquí, luego vuelco allí) se nos ha ido la tarde. Y nos hemos vuelto porque la barriga nos decia que era hora de cenar. Si tienes un kayak, mar amansado y un niño con ganas de mojarse te recomiendo esta terapia.

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