Este sábado me hice el propósito de salir navegar.
Creo que hay que dosificarse, y después de una temporada con una (relativa)
ajetreada vida kayakera, hay que hacer un poco el chucho. después de un tiempo
en dique seco (una forma de llamar hacer-la-marmota-en-el-sofá) , volví a salir
a navegar por
Xilxes. A las ocho estaba en el agua. El mar estaba bien, pero con
pinta de ponerse bastante peor. Solo bastaba mirar el horizonte para ver que mas
que una línea , era como un enorme papel rasgado. El tema era dar una vuelta
antes que "aquello", llegase hasta la orilla. Embarqué con muy buenas
sensaciones. Pude salir salvando las traicioneras olas orilleras, y sin moverme
como un flan a cada palada. A diferencia de otras veces,
no hubo resaca del k2
esta vez.
Puse mi proa hacia Canet, y en esa dirección
marché. El viento se iba levantando por momentos, y pese a llevar las olas a
favor, éstas iban a más. Y en esas que repasando mentalmente si lo llevaba todo,
me di cuenta que el
flotador de pala no lo
había puesto en la cubierta. Se quedó en la playa. Mierda !!!
Cuando vas navegando solo, es muy difícil
mantenerte pensando en algo. Es como si te fuesen viniendo pantallazos, a los
que no los puedes dedicar mas de un minuto. Y entre esos pantallazos, controlas
tu entorno, en un permanente "check control" ..... "el viento parece que vaya a
más", "me estoy separando demasiado y no llevo flotador" , "no tengo que pasarme surfeando si no me quiero ir al agua", "hoy era
día para tomarme la biodramina,
y no llevo.....".
Con el tiempo aprendes a estar relajado, puesto que
la tensión solo hace que esas señales te martilleen la cabeza, te acaben
sugestionando, y finalmente te cagas vivo. Hay que mantener la cabeza ocupada, y
puesto que es imposible dedicarla a un solo pensamiento, hay que estirar todos
los pantallazos que te llegan. Y si eso te falla, centrarte en el paleo.
A buen ritmo, y sin forzar, llegué hasta la playa
de la Llosa. Me encontré algunos autovaciables por el camino. Cada verano
hay más, aunque me ilusionaría ver alguno cerrado. Me debatía entre desembarcar
o volver antes de que se pusiese peor, y en esas que vi a
Jesus. No es que
estuviese teniendo alucinaciones místicas, era que mi muy amigo kayakero había
salido en mi búsqueda desde
Canet. Venia con su incombustible nordkapp, y su
pala esquimal. Me acompañó un buen rato, y no se por que el viento dejó de
soplar, y el mar se volvió aceitoso.
Milagro ???
Casualidad ???
no lo se (ni me importa mucho)
La cuestión es que un día regular se había vuelto
tremendamente tranquilo. Ahora todas los "pantallazos" y "señales de entorno" se
habían esfumado, y eran charla, risas y complicidad.....en un mar plato. Y es que eso de remar junto
a un amigo no tiene color comparado con ir uno solo. Volvimos hasta
Almenara, y
allí yo continúe, y el se volvió.
Cuando desembarque, fui a buscar
mi flotador de pala......
pero alguna ola lo había quitado de la orilla (o la brigada de limpieza). Me
sabe mal por haber ensuciado una parte de costa ya de por si cochina.