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Este sábado pasado tuve la suerte de acudir a la botadura de los tres
groenlandeses de mis compañeros Víctor, Antonio y Silvia. Fue un día de muchas
emociones.
Mi amigo
Alfonso dice "Cuando un
kayak groenlandés se te mete en la cabeza, solo te podrá salir por el culo” .
Para mi es la forma de expresar, muy a lo bruto, el vinculo entre el barco, y su
creador. Creo que es de lo mas bello que se puede hacer en este mundo :construir
uno mismo su barco. Si a esto le añades que tiene mas de obra de arte que de
objeto, que esta fabricado con materiales que en algún momento tuvieron vida, y
que funciona en el agua a la perfección, puedes entender la sonrisa de mis
compañeros.
Sacaron los barcos del contenedor y los dejaron al solecito de
Marzo. La línea de estos barcos es muy bella. Todo eran detalles, y los
materiales hacían parecer que esos barcos hubiesen aparecido del túnel del
tiempo. Me sorprendió mucho esa costura que a modo de gran cicatriz recorría
toda la longitud de la cubierta. Tampoco esperaba una superficie tan rugosa, por
contra el revestimiento estaba tenso y era a veces difícil imaginar que había un
esqueleto dentro. La zona mas bella y fotografiada era la bañera. Ahí el remate
era perfecto con ese borde de cuero. Cada barco llevaba las iniciales de su
artesano. También era el lugar para asomarse a la bellísima estructura de este
tipo de barcos. En esos momentos tuve la suerte de conocer al maestro
Xavi, y dejarme
llevar un poco por su pasión de la construcción naval. Fijaros en el barco de
miniatura de
Xavi,
una obra de relojero.
Llevamos los barcos a la rampa, y allí Javier Knorr dio una
clase maestra sobre el manejo de la pala esquimal. Abrieron unas botellas de
champán y regaron los barcos, hubo un conato de mojar a la gente con el cava,
pero por suerte éste se acabó. Empezó el ritual de embarcarse en los
barcos. Un groenlandés se lo pone literalmente. Te sientas en la parte trasera y
tienes que poner la pala transversal para mantener el equilibrio. Metes una
pierna y luego otra, y como reptando te introduces dentro. Nada que ver con un
kayak normal.
En un momento estaban los tres en el agua, y los barcos eran
mas bonitos todavía navegando. Los kayaks iban estupendamente en el agua, y poco
a poco mis compañeros se fueron soltando y cambiando el chip a esta forma
diferente de palear. Javier en el agua hizo una demostración del uso de un arpón
esquimal, y nos regaló con sus esquimotajes. Fue especialmente divertido, la
variante en la cual realiza la maniobra manteniendo su sombrero seco.
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El amigo Antonio nos invitó a probar el barco, y en un
arrebato le dije que si. En el primer embarque, metiendo los pies.....me fui al
agua. menos mal que con la emoción no me supo fría el agua de invierno. La
torpeza lógica al navegar en un barco diferente que exige un cambio de
mentalidad. Estuve navegando por dentro del puerto, primero con una pala normal.
El barco iba genial, muy rápido, y con una buena estabilidad. La postura es con
las piernas muy estiradas, y a falta de calzos, los únicos apoyos en el barco
son con el borde de la bañera, y con la parte superior de los muslos. Lo mas
difícil resulta adaptarse al paleo con la pala esquimal. Para mi lo mas costoso
es lograr no desequilibrarme con la pala. La armonía en el paleo, y el ir
concentrado en hacerlo correctamente, es de momento vital.
Gracias al amigo Antonio pude asomar la cabeza a este mundo de
la navegación con barcos artesanales. Creo que este no será el último barco para
algunos, y puede ser el principio para que otros miembros construyan sus propios
kayaks. También agradezco a
Juan EG estas fotos, puesto que me deje de forma
imperdonable mi cámara en casa. Las mejores fotos del evento se pueden visitar
aquí.
Aqui me teneis a mi probando el esquimal de
Antonio.
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