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El mes de Agosto se nos va, y pese a que he remado poco, me he resarcido este
fin de semana.
El viernes empezó con una sesión de kayak after hours. A las ocho ya estaba
en la orilla. Con el mar como un plato y literalmente tomada por los pescadores.
Estaba preparando el barco, cuando se me arrimo un pescador joven. Se interesó
un poco por el barco y tal, hasta que me pidió que le entrase una línea mar
adentro. Ni me lo pensé y le dije que no, en plan borde. Es como ser puta
y encima poner la cama. Esta vez fue divertido entrar en el agua, porque el
kayak se deslizó por las piedras, hasta un punto donde ya navegaba. Esto no hay
que hacerlo con kayaks de fibra. Puesto que había tantos pescadores, entré
bastante trozo para evitarme enganchones. Con el segundo canteo me llevé un poco
de susto, puesto que me había acostumbrado a la monstruosa estabilidad del
oasis family.
El mar estaba plato, y la
travesía no tuvo mucha historia. Vi las primeras
medusas del año, pequeñas y marrones. Por suerte pequeñas y lejos de la zona de
baño, esperemos que ninguna se despiste. Dadas las condiciones estuve probando
diferentes paladas. Básicamente cambiando la zona por donde tomo la pala: del
centro a los extremos. Saber que tipo es la mejor, creo que debe
compararse viendo velocidades en el GPS, mientras navegas. Salí de donde veraneo
en Xilxes, pasé Moncofar, y llegué hasta Nules. Al menos estuve explorando una
zona que pretendo navegar entera en unas semanas.
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El sábado nos pegamos el madrugon, y marchamos rumbo al Ebro, mi hijo y mi
oasis family. Ya no
se que pensar, puesto que todos los años sin proponérmelo, navego en esta zona.
Lo que está claro es que es ideal para llevar a gente que empieza, y disfrutar
los que ya sabemos más del paisaje, cocina y tranquilidad. En unas dos horas
estábamos con el amigo Txus, con el compañero Juan y su mujer Elena. Todos con
sus kayaks dobles, y respectivos crios. Dejamos mi coche en Mora de Ebre, y
salimos al embarcadero de Ascó. Da gusto remar con gente tan agradable, y por
que no, amantes de lo de la pala. Mi hijo estaba encantado, y creo que su
imaginación iba al mil por hora. Era la primera travesía con mi hijo, y para mi
todo era muy especial. A poco de salir, primera parada para hacer pis, y bueno
con crios ya se sabe. Hay que cambiar el chip para acoplarte a su forma de ver
las cosas y sus necesidades. También sufres un poco por no saber si aguantaran
las dificultades del
recorrido: condiciones adversas, horarios cambiados, calor
o simplemente se aburrirán. Los tres peques se portaron como campeones. Y eso
que pillamos mucho viento en contra que no hacia tan agradable la marcha.
Lo que tengo cada vez más claro es que el k2, no es para gente callada. Hice
como buenamente pude de guía de mi hijo para hacerle el trayecto más ameno.
Teníamos previsto un desembarco para descansar, pero al final se torció el tema,
y almorzamos sobre el kayak. El viento nos mantenía y a veces nos hacia
remontar. Continuamos navegando y llegamos a nuestro destino en Mora de Ebre.
Habían sido unas dos horas y media para hacer casi 16 km. A mi hijo y a mi se
hos hizo muy corto, el rato en el agua y nos quedamos con ganas de mas, y de
repetir en un futuro. En Mora hacían una importante competición local de barcas
de remo, pero por desgracia no pudimos quedarnos.
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El domingo llevamos el
oasis family a
Canet, y aprovechamos para navegar de nuevo. Un pequeño paseo para estirar las
últimas horas de vacaciones. De este dia no hay fotos, y es una pena
porque el atardecer en las playas de Canet tiene su punto.
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