Hoy he vuelto al Circulo Mercantil, para remar con
Carlos, un verdadero amiguete. Hoy la "ansiedad" (ganas) en remar era
bastante después de tener que aparcar la travesía del
lunes, por mal tiempo. Esta semana, los chaparrones están haciendo de las suyas, y tener un mar
en condiciones es un lujo estos días. Para los próximos días la gente se frota
las manos con las olas que van a poder surfear. Hoy no han
habido fotos, con lo que me he quedado sin material para hacer este relato más
vistoso. Mi
Sanyo se
"murió" hace unos días. La falta de rigor en endulzarla puede que haya afectado
a su punto más débil: la conexión entre la cámara y la pantalla. Una pequeña
mancha de oxido señalaba que algo no estaba bien, y justificaba que no
funcionase la pantalla. Espero que el servicio técnico me la devuelva pronto y
funcionando.
Carlos me ha dejado hoy su
P&H Quest es un barco que no me gusta mucho pero es divertido de llevar con
la mar movida. Tras los ajustes de rigor en un kayak que no es el mío, me he
metido en el agua. Las primeras paladas han sido de susto. Me acostumbro a ir
con los 66 cm. de manga de mi
Oasis family y su
estabilidad a prueba de bomba y cuando me meto en otro barco, mi cerebro tarda
unos momentos en cambiar el programa. Por suerte el cambio es rápido pese, a ser
un kayak que se mueve bastante, en especial un día como hoy con la mar movidita.
El sol estaba fuera, y el agua todavía está caliente. Eso y
además
Carlos iba a mi lado. Por estos motivos me apetecía dar caña, pese a la posibilidad que una
ola traicionera me hiciese volcar. Con las olas entrando por la derecha, y un
poco de viento de componente Este, hemos ido charlando mientras remábamos a ritmo alegre.
Carlos parecía un poco melancólico ,creo que debe ser porque hoy era el
último día que llevaba su
Nordkapp, al menos en calidad de propietario.
La vuelta ha sido peor para mi. Me había vuelto a regular los pedales,
dejando uno mas atrasado que el otro, y era mas difícil pero posible mantener
el equilibrio sobre la
Quest. Las olas nos entraban mejor y algunas surfeadas me han hecho rozar
puntas de 10 Km./h. Estos barcos con menor estabilidad primaria son mas
divertidos de llevar. También está bien mantener el tipo en un día como hoy ,con
un barco como este, sin irte al agua. Mas que nada porque le sube a uno la
autoestima kayakera.
Por un momento hoy he pensado si me he equivocado al no cambiar mi
sea wolf, por un
nordkapp, muy apetecible.