|
Una de las mejores cosas del kayak es que puedes
navegar a tiro de escupitajo de la orilla. Bueno, rectifico, todo lo cerca que
te dejen las zonas de baño balizadas, y los sedales de nuestros amigos los
pescadores. Ambas cosas están dichas con mucha ironía, para el que no se entere.
Menos mal que la incompatibilidad y conflicto solo es grave durante una
época del año .
El pequeño tamaño de nuestros barcos nos permite pasar por donde
otros , simplemente no pueden. Y si el mar lo permite, podemos tocar con la mano
la roca de la orilla. Para mi, el navegar tan cerca de las rocas es de
lo mejor de este deporte. Es como si te pusiesen en la mejor fila en el teatro.
Cerca de la orilla se disfruta de la vista increíble de los fondos, de aves, peces,
algas....... Las rocas suelen formar formas caprichosas, y allí huele a mar , lo
que se dice mar. Las olas al chocar en las rocas, suenan que dan miedo cuando
hay mala mar, y relajan cuando el mar está en calma. Y a veces tienes
sorpresas......me he encontrado desde una chica de muy buen ver nadando
desnuda, a una barca pegada en la pared, pasando por una lancha ruinosa de
traficantes. En definitiva, hacedme caso, lo mas divertido esta cerca de la orilla.
Me he dejado para al final el mejor tesoro que ofrecen los
acantilados para los kayakistas: las cuevas. En mis lugares normales de paleo
son escasas, y si hay alguna es muy pequeña. Esta que aparece en el
video
fue una de las varias que visitamos en Octubre del 2008, en la
travesía de
amics del kayak. Dentro como veis el sonido retumba, e impresiona. Los
fondos son como las pelis de playas paradisíacas, y parece que en siglos nadie
haya removido ese lecho de arena. El agua está tan clara y transparente que
parece que sea dulce. Vamos, que te dan ganas de meter la mano para tomar un
trago. Algunas rocas creo que por algas se vuelven lilas y azuladas. Es como si
el mar mostrase su lado mas bello y escondido. Son lugares donde podemos entrar
nosotros, y pocos mas. Y si el mar está mal, hasta para los kayaks está
prohibida la entrada. Un amigo me aconsejó no arrimarme nunca a los sitios donde
se forma espuma. No lo olvidéis el día que entréis en una.
Apreciemos , valoremos y protejamos ese regalo
que los kayakistas recibimos de la naturaleza. |