Me levanté temprano para acudir al club,
viendo que durante la noche había caído una buena. Continuaría lloviendo??? .
Había quedado con Pepe muy pronto. Nada mas llegar a la avenida que da acceso
al club pude ver el magnifico aspecto que presentaba el mar. Solo un cielo
plomizo y un intenso frío podían fastidiar el día. Como de costumbre me
encontré con Víctor que ayudaba en las pequeñas reformas del club. Estuve
esperando a mi compañero pero este no llegaba, y no queria llamarlo por
teléfono para no molestarlo. Para entrar en calor fuimos al bar a tomar un
café, y poco a poco fueron llegando los compañeros. Estuvimos hablando de
nuestras cosas marineras. Yo me quejaba de la distancia que me sacaban, y que
siempre me quedo el último. Entre bromas me animaron porque pronto podré
seguir el ritmo del grupo. Unas cuantas risas después llegó Pepe,
anunciándonos que ese día no salía por miedo al tiempo. Al menos nos sacó unas
extraordinarias fotos del grupo antes de salir. Bien abrigados para combatir
un día fresco salimos del club. Se había levantado un poco de viento y el
primer tramo estuvo algo movido. Yo tenia cierta inquietud porque me daba la
impresión de que el mar empeoraría para la vuelta. Víctor llevaba su pala de
madera artesana, un modelo esquimal muy bello e increíblemente ligera. De
camino al hotel los compañeros la fueron probando y quedaron encantados. Yo
no la probé puesto que todavía estoy adaptándome a mi aquabound. |
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Poco antes de llegar al Voramar nos encontramos con una calma tremenda que
daba un aspecto increíble a la costa de Benicassim. Un placer para los
sentidos remar en estas circunstancias. Mis compañeros fueron desembarcando
tranquilamente en la playa del Voramar, mientras yo me dedicaba a fotografiar.
Debía aprovechar la falta de olas que permitía obtener imágenes desde muy
cerca de la orilla.
Nos sentamos en la terraza, para reponer fuerzas. Víctor encontró a unos
conocidos y aquel rato no se terminaba nunca. No por aburrimiento, pero hacia
frío y estaba mojado, y estaba vestido tal como estaba remando. Necesitaba
movimiento porque el frío me estaba matando y se adivinaba el catarro. Víctor
nos dio una clase magistral de nudos, y normas de rescate y remolque.
Por fin salimos y esta vez si que pude aguantar de forma mas o menos
honrosa el ritmo del grupo. De todas formas ellos llevaban una marcha
menos, mientras que yo iba todo lo que podía. Muy por detrás quedaron
Víctor e Ignacio. Aunque no los veía, estaba tranquilo puesto que son
los palistas mas experimentados. Luego me enteré que estuvieron
ensayando el remolque . Hacia un mal movimiento al remar y forzaba la
posición de la muñeca izquierda, que me dio molestias durante toda la
vuelta. Justo en el peor tramo antes de entrar al puerto, vuelta las
fuerzas me fueron fallando un poco . Sin embargo las olas que venían
de frente , me hicieron pasar un buen rato |