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Esta salida no ha tenido gran misterio. Últimamente no estoy por la labor de madrugar, y el hueco familiar para remar ha surgido al atardecer. Eran las 20 horas y tenia poco mas de hora y media de luz para navegar. O incluso menos , porque se habia levantado una bruma así rara entre las montañas, y seguro que se iba a zampar los últimos rayos de sol antes de tiempo. Me sentía un poco como Cenicienta, antes de que sonasen las campanadas. Con el reloj en la cabezota.

Si  hay algo que no me gusta es navegar con esa espada del tiempo sobre mi cabeza. Mirando cada  rato  el reloj para saber cuando debo dar la vuelta. Es un verdadero rollo. Soy de los que piensan que el reloj sobra navegando, porque simplemente se trata de llegar (donde sea), y el cuando y como pasan a un segundo plano. Pero esta sesión de kayak era lo que tenia y era mejor que nada.

Cuando remas de esta manera, si eres responsable, en tu hoja de ruta debe estar escrito la posibilidad de que por cualquier  historia se te haga de noche en el agua. En esta zona que conozco, ya sentí lo que es remar de noche y sin luna, y comprobé que las luces de la costa bastan para ver lo suficiente. Aun así es recomendable hacerse ver (llegado el caso) y es por ello que llevaba una linterna estroboscopica y otra que siempre llevo en el chaleco. Y tras el ritual previo me hice al agua. Como novedad intenté salir con el kayak en el agua, metiendo el culo primero y con las piernas por fuera del kayak. Pero no me gustó porque te entra igual agua en la bañera y es mas fácil perder el equilibrio. Puesto el cubre y todo en orden le di alegría a mi pala esquimal rumbo hacia el sur.

Atrás dejaba todo el barullo del FIB en Benicasim, y me entregaba al calmado mar del atardecer. Que pena, que como siempre me tuviese que  separar de las escolleras por culpa de las prostitutas cañas y sus alegres propietarios. Ya se que el mar es muy grande, y hay sitio para todos, pero me da que mar adentro nos porculizan las lanchas y las motos, y en la costa los sedales de pescador. Uno se llega a sentir como la mortadela de un bocadillo.

Y pese a todo, me sentía feliz allí dentro. Mientras en la costa retumbaban los sonidos de saraos montados para la marabunta del FIB, yo en un mar aceitoso me deslizaba con mi Naranjito. Un contraste alucinante. Me dediqué un poco a experimentar la palada con la groenlandesa, sin encontrar nada definitivo. Deberé documentarme en www.kayakdemar.org . Pero quedando contento como marcha la pala hacia delante a ritmo de comerse kilómetros. La palada es suave, no se me resiente nada en el cuerpo, y la velocidad parece buena (sin verificarlo con gps). La "frustración" vino cuando me detuve a recoger un plástico que flotaba en el agua. Me costó mucho maniobrar y me di cuenta de lo torpe que soy con esta pala en algunos movimientos , como por ejemplo remar hacia atrás. Tras perder tiempo en recogerlo, he decidido ser conservador y regresar.

Hoy como novedad en mi equipo estrenaba mi camiseta Helly Hansen que he comprado para navegar en verano. Me he sentido bien con ella, pese a que no la he empleado de la forma que tenia previsto, con lo que no tengo claro si me voy a morir de calor con sol a tope. Seguiremos informando.

 

 
 

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