AMPOLLA CALAFAT EN KAYAK DE MAR

kayak de mar entre l´ampolla y Calafat


Alguien que siga esta web dirá “por fin algo de kayak !!” y tiene toda la razón. Como ya dije, no es que no navegue ya, sino que me cuesta remar por lugares diferentes donde pueda inspirarme en relatos que valgan la pena se leidos. Lo que tengo claro es que resulta importante cultivar y mimar a los amigos que quedan del kayak. Esos que cuentan contigo. Hace no mucho no pude acudir a una quedada cercana a casa, con lo que con la excusa de vernos la gente de la frontera, montamos una excursion en l´Ampolla.



Este pueblo de l´Ampolla es el primero que vamos a encontrar al norte del Delta del Ebro. Aqui la costa deja de ser arenosa y llana como en el Delta, para ser rocosa. Llena de pinos, calas preciosas y muchos rincones solo aptos para el kayak de mar. Durante un buen puñado de kilómetros olvidate de monstruos urbanisticos como Salou, Miami playa…etc. Los pueblos pequeños y casas de dos alturas, son la norma. Las aguas son muy transparentes y con tanta posidonia y cala es un paraíso para encontrar rincones donde hacer snorkel.

ampolla-calafat-kayak-de-mar-001kayak de mar wilderness tsunamipaisajes de pinos en la costa dauradaampolla con kayak de markayak de mar entre la ampolla y calafat

Pero todo no van a ser ventajas, y la proximidad del río Ebro y las serras de Cardó y la de Llaberia hacen de esta zona un lugar donde el viento pega duro, y es un elemento a vigilar si navegas en kayak por estas aguas. Es por eso que cuando llegamos a la orilla y vimos esa mar chicha, a mi al menos me hizo el culo gaseosa. Teníamos un día de verano en pleno mes de octubre. Hicimos el porteo y dejamos coches en nuestro destino en el puerto de Calafat. Ya listos para entrar al agua me presenté a los pocos que no conocía. Al final eramos 13 kayaks, mal número para ir a un bingo, pero buena cantidad para un encuentro entre amiguetes. Me gustó mucho que íbamos navegando muy, muy pegaditos a la orilla. Y claro con ese día los fondos en muchos lugares eran como una piscina pese a que habían varios metros de profundidad. Más que nunca por mucho que quiera contar con palabras solo hay que ver las fotos.

Pronto la gente quiso parar, porque los kilómetros remando eran pocos pero las ganas de almorzar flotaban en el aire. Paramos en la playa de Santa Llucia a hacer un piscolabis. Allí me percaté que pasaba mucha gente, y es que un día como ese era genial para recorrer el sendero gr-92 que recorre toda esa costa entre l´Ampolla y l´Ametlla. Me lo apunto para hacer con la familia.

ampolla calafat en kayakampolla-calafat-kayak-de-mar-028ampolla-calafat-kayak-de-mar-030paso entre las rocas en la costa dauradacoche con cuatro kayaks en la baca

En muchos puntos del recorrido, nos encontramos a gente buceando. Nos comentaron que estaban “haciendo el pulpo” que es lo que se coge en esta época del año. En mis muchos años de kayak asistí a algo inédito. Y es que un buceador se encaró a nosotros con el rifle en la mano. Como es normal en estos casos, el señor se inventaba la ley y nos reprochaba que no podíamos navegar tan cerca de la costa. (comorlll !!!???). Fuimos pasando rincones y calas de este tramo de la costa dorada. Yo anotaba mentalmente lugares donde volver al próximo verano , con el kayak doble, el niño y los cacharros de snorkel. Es un buen plan explorar esta cantidad de calas a golpe de pala, y aletas de buceo.

Nos plantamos en Ametlla de mar y decidimos parar en la cala de pixavaques. A partir de aquí ya venia la parte de costa que nunca había hecho en kayak. Yo aproveché la parada para darme un chapuzón, antes de comer. Tras continuar, la marcha, no me defraudó el tramo de costa que nos quedaba por delante. Se me hizo corto llegar al puerto de Calafat. Llegados al puerto, comenzó el ritual de cargar todo en los coches para volver a buscar los autos que habían quedado en l´Ampolla. El tema es que eran 5 coches y 13 kayaks. Esto significaba que tres coches tenían que llevar 3 kayaks. Otro compañero y yo íbamos a llevar 3 kayaks, pero alguien se hizo el sueco…y un kayak se quedaba colgado. Es por ello que cometí la “locura” de llevar la friolera cantidad de cuatro kayaks en la baca de mi toyota corolla, para no dejar a nadie colgado. Un compañero puso las cinchas para atar los kayaks de arriba, porque yo nunca lo había hecho. Los kayaks parecían bien sujetos, pero me daba miedo que las barras no aguantasen. Marchando a 80-90 km/h llegamos de vuelta a l´Ampolla muy bien, aunque yo miraba todo el rato arriba. Seguro que si hubiese caído el coche al mar hubiese hecho el eskimo solo.

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