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Llegue a la hora acostumbrada el club. Era un gran
día, iba a probar el POLI PRO SCUADRON y el mar tenia una pinta estupenda para
probar sin miedo un nuevo kayak. Es un precioso kayak blanco que proviene del
sorteo de la edición
2006 de
dragones . Es un modelo minimalista, muy simple, con solo lo imprescindible.
Ya al descargarlo de su estantería noté su poco peso, vaya que es ideal
para manipularlo. Lo puse en la rampa del puerto y comencé el ritual
previo al embarque. Puse unas espumas en los laterales del asiento, y me
adapté el largo de la pedalera. Pude como pude mis accesorios (flotador,
bomba, cámara, agua....) puesto que este modelo solo lleva unas pocas
gomas donde sujetar el equipaje. Ya estaba ansioso por estar dentro del
agua, cuando me di cuenta que no cabían ninguno de mis cubrebañeras.
Víctor, gentilmente me dejo el de un compañero. Era la primera vez que
empleaba uno de neopreno, y me tuve que acostumbrar a la presión que
ejerce en la barriga |
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Una vez en el agua, las sensaciones fueron muy
buenas. Se nota la ligereza de la embarcación al palear. Guarda mucho la
dirección, e inclinando un poco, cambia de rumbo con mucha facilidad. En un
kayak así, es fácil poder prescindir del timón si hay buena mar. La estabilidad
es buena y puedes inclinarte bastante, y no me dio inseguridad a pesar de venir
de un modelo muy estable como el rotomod Ysak. Solo tenia miedo de al igual que
cuando probé el S´trenc la postura se volviese
muy incomoda a los pocos minutos. Este kayak en concreto llevaba una riñonera
mínima y muy avanzada, con lo cual esto supone un cambio radical respecto mi
kayak habitual. Mi cuerpo no estaba en la misma posición aunque por contra
puedes echar la espalda muy hacia atrás, lo que me imagino que tiene que estar
muy bien para esquimotear. Las piernas tienen mucho espacio en este kayak, y es
muy fácil entrar y salir con una bañera tan grande. Solo noté que las piernas me
resbalaban con el borde de la bañera debido al sudor. Temía que debido a la
fuerza aplicada se saliese la rodilla de su apoyo, y ese movimiento brusco
me hiciese volcar. Bueno esto es algo de fácil solución con unas tiras de
espuma, aunque esto solo lo puedo hacer el día que sea mío. El kayak fue probado
estando el mar como un plato, pero en ningún momento sentí miedo de volcar. No
creo que sea especialmente rápido aunque la ligereza se nota mucho respecto a mi
Ysak y se puede mantener un ritmo superior que con
cualquier modelo de plástico. Tampoco noté a faltar especialmente la falta de
timón algo que habla muy bien de este modelo. Guardaba el rumbo con mucha
facilidad. Solo puedo necesitar el timón en el caso de soltar la pala para
fotografiar. El timón te permite contrarrestar el desplazamiento del kayak por
inercia, viento,o corriente. |
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Salimos de la bocana del puerto camino de la
piscifactoría que se encuentra tres millas mar adentro. El mar era un verdadero
plato y era un medio ideal para mover el scuadron. Su proa afilada cortaba mucho
la superficie y creaba sendos flujos de agua a cada lado de la nave. Hice algún
pequeño pique con algún compañero, aguantando con dignidad el ritmo. Remaba con
cuidado con tal de que un palazo demasiado fuerte me desequilibrase y diese con
mi cuerpo dentro del agua. Tardamos un poco mas de lo pensado a la
piscifactoría, con lo cual aprecias que las distancias en el mar engañan mucho.
Una vez allí el soleado día y la claridad de las aguas nos regalaron el ver como
cientos de grandes peces nadaban bajo nuestros kayaks. Incluso algún grupo
numeroso subía a la superficie pensando que nuestras siluetas eran comida. Fue
un momento agradable de charla, donde todos lamentamos no haber llevado encima
comida o algún anzuelo.
Tras un rato nos encaminamos a la costa, buscando un
sitio cercano. Íbamos en un grupo cerrado, charlando, aunque yo me descolgaba un
poco de tanto en tanto, para tomar fotos. En esta situación vi. como podía
mantenerme relativamente bien en formación con mis compañeros a una corta
distancia, sin chocar. Pasamos por alguna zona de ligera corriente, y no tuve
problema con el scuadron. Tampoco sufrí cuando algún barco nos regalo con la ola
que formaba su estela. Llegamos a nuestro destino, una pequeña cala de aguas
trasparentes, que pese haber pasado muchas veces por ella, no había apreciado
que tenia arena. Baje a tierra sin problemas y aproveché para fotografiar mejor
mi eventual kayak. Me di el que creo será el último baño del verano, en unas
aguas trasparentes con pececillos pululando. Antes de volver a puerto me
adelante la pedalera con tal de que mis pies no fuesen tan extendidos. El cambio
fue para mucho peor porque al elevar la altura de las rodillas notaba cierta
inestabilidad. Además mis riñones se clavaban en la riñonera y la postura se iba
volviendo cada vez más insoportable. Por suerte el camino hacia el puerto era
corto, sin embargo aproveche para navegar muy cerca de las rocas. Ahora estaba
en una mar un pelin movidilla, y las sensaciones que transmitía el kayak
continuaban siendo muy buenas. Me sentí mucho mas seguro de probar en un futuro
otros kayaks en condiciones diferentes a un mar en calma total.
Ya dentro del puerto, lamenté tener que devolver
para siempre un kayak que marchaba tan bien. Ahora no se lo que pasará cuando
vuelva a mi Ysak.
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